archivo

Archivo de la etiqueta: Cine

Charles Chaplin_The immigrant

Si pudieramos definir cómo es que la sociedad se comporta en la actualidad, propondría el concepto de la ‘amplitud sensorial’ porque en la medida que un individuo accede a la información, a la opinión y al conocimiento, desarrolla esta nueva habilidad, a saber, la exclusión. Pero esta exclusión sólo puede ser entendida a la vez de la participación en diferentes experiencias sensoriales a lo largo de nuestra vida. Esto es de tal forma que cuando hablamos de cine, la industria nos abre las puertas a una amplísima variedad. El individuo masa acaece y se pierde la profundidad de la experiencia misma de tal suerte que pareciera que ya no importa cómo es que hemos vivido un momento, sino cuántos de estos últimos se recopilan en nuestra mente. La complejidad y la saturación se hacen presentes.

No hay cabida para la duda. La existencia de la extraña paradoja de la información supone que las personas y las sociedades con acceso a los medios informativos, debieran estar más comunicados y enterados de lo que sucedía en años anteriores donde el flujo informativo se veía sumamente restringido. Esto no es así. La libertad entendida en esta caso como apertura se radicaliza de tal forma que lo que se supone sería enterarse o interiorizar lo ‘no conocido’ se transforma en una experiencia cuya diversidad y cuantía impide en muchos casos, la comunicación de diversos temas.

Elijo de ejemplo la película de ‘El inmigrante’ de Charles Chaplin. Me llama la atención cómo es que la sencillez de esta producción es capaz de generar pulsiones emocionales y racionales alrededor de la misma. He ahí el punto nodal; queda demostrado que más información, más conocimiento, más tecnología y más efectos especiales no se relaciona directa y proporcionalmente con la calidad de las experiencias lúdicas y de catarsis vivenciales que inducen al séptimo arte a ser la consideración sintética del movimiento-imagen, por lo menos en la mayoría de la gente, que precisamente no es especialista en el tema y disfruta con las diversas historias presentadas en la pantalla grande.

Punto y aparte para la connotación psicológica y de crítica social que presenta Chaplin. La sutilidad de su descontento, sátira aguda, únicamente se devela, se hace presente como fenómeno, con la aparición de otro evento clave para lograr esa ironía de la naturaleza humana, me refiero a la risa, a la comedia. La experiencia se acrecenta cuando un público, reunido, comineza a digerir el genial humor del director, productor, guionista y actor protagonista de la película. Ciertamente uno podría considerar a Chaplin de cruel pues sólo a partir de la fenomenología del problema, llevada de la mano del humor, se puede generar esa reflexión de las condiciones que generan la trama: un inmigrante llegado de Europa que busca en la tierra de la libertad, Estados Unidos en la película, una nueva oportunidad vivencial. Esta idea se ironiza con la actitud sesgadora y autoritaria de los agentes de inmigración, así como de la idea del burgués que intenta maximizar sus ganancias, valiéndose de medidas completamente contrarias a la ética y a la moral del sentido común utilitarista en cuanto agregado de bienes personales y consecuentemente, de bien colectivo. Evidentemente que aquí se muestra cómo es que la teoría no tiene un hilo conductor directo a la práctica.

En resumen, el inmigrante es la objetivación de una genial sencillez que lleva al auditorio por un camino lleno de pulsiones que de alguna manera, logran causar ese impacto trascendental y de reflexión que en la actualidad parece extinto en la industria de la cinematografía.

Annex - Chaplin, Charlie (Immigrant, The)_NRFPT_02

waking-lifeYES

Muchas veces podemos llegar a pensar que una pelìcula no es más que una catarsis que se desenvuelve en esferas distintas a nuestra realidad en un evidente desvínculo de el arte con la mundaneidad cotidiana a la vida. Me parece que esta división entre la realidad con el mundo de la cinematografía se puede deber a la exagerada fantasía a la que nos tiene acostumbrada la industria filmográfica. Pareciera que el arte se remite a una fábrica donde se producen al por mayor las ideas, historias y emociones que se basan en mucho en lo que el ser humano es en el mundo, pese a que en más de una ocasión la idealización de los mundos sociales no obedezca a una temporalidad definida en términos de nuestra conciencia actual, de tal suerte que podemos apreciar una película de sociedades futuras como de antiguas batallas. En ambos casos se presenta la constante universal bastante antropocéntrica por cierto del ser humano en diversas situaciones que apelan casi siempre a la política social. Esta representaciòn que a veces cae en falacias antropomórficas es la imagen-movimiento y la imagen-tiempo que caracteriza a la Historia, al cambio o devenir pero asimismo reafirma su contrario que es el no cambio, la seguridad, lo estático y la indagación por la naturaleza en este caso, del ser humano cuyo desenvolvimiento entre cotas temporales nos indicaría que los supuestos que conforman el sistema en el que nos hemos formado, a decir, el egoísmo y el utilitarismo conforman una constante infalible en cualquier época.

En la película Despertando a la vida (Waking life), su guionista y director, Richard LInklater, precisamente representa el antropocentrismo al colocar en el centro en una aparente inconexión de personajes, a un sujeto que a mi juicio, vendrìa siendo el ser humano en su afán de encontrar respuestas a la incertidumbre con el fin de entenderse a sí mismo, alcanzar cierto estado de conciencia que permita dotar de sentido a la realidad que por muy ilusoria que pueda ser, termina siendo asequible a nuestros sentidos más humanos. Si bien es cierto que la película se encuentra pletórica de contenidos filosóficos llegando a mencionar a pensadores como Platón, Santo Tomás, Nietzsche y demás, el existencialismo es la corriente que destaca por la terrible angustia en la que sume al individuo frente al límite corporal de la muerte. Sin embargo, a lo largo de la película, los diálogos apuntan a la idea que sugiere un nivel de trascendencia espiritual a partir de nuestra capacidad en vida corpórea de elegir lo que queremos hacer, de disyuntivar, de ser libres y formar nuestra propia realidad a través del entendimiento mutuo, apoyado por el subjetivismo que a mi parecer, desemboca en universalidad de la conciencia.

WakingLife-trailer_02

La película es un llamado a repensar nuestra sociedad a través de la introspección personal. No sé si existe un sueño colectivo donde la realidad sea más que un estado mental de nuestra primigenia humanidad, bastante contraria a esa civilidad que se nos trata de inculcar. La Historia es un proceso temporal que es únicamente entendible a través de las categorías de espacio y tiempo lo que un sentido estrictamente científico se ha entendido como evolución, lo cual traducido a lenguaje cotidiano es la bùsqueda por entender la famosa naturaleza de nuestro ser. ¿De dónde venimos? ¿a dónde vamos?

Al final, la película sugiere una liberación, un despertar a la vida, pero no a la vida que entendemos, sino a una nueva vida desconocida que algunos podrían acusar de metafísica, de intangible. No cabe duda que cualquier persona puede entender la película como quiera, unos con más optimismo que otros. El sustento brindado es la reticulación de esferas  vivenciales que no es compatible con la especialización o la división del trabajo en nuestra sociedad actual. En otras palabras, la película sugiere que vivimos en una película, la película de nuestra vida, moldeable a las decisiones personales lo que trae como corolario el derrumbe de estructuras sociales que se encargan de indicar que dentro de la industria filmográfica, una película es precisamente eso, una película de fantasía y nada más.

GillesDeleuze2Pese a que los estudios sociales de Deleuze no se centran únicamente en la cinematografía, sino entorno al debate de la posmodernidad, me parece importante considerar al séptimo arte desde un punto de vista no tan usualmente tratado en la internet. Por ello, les dejo una parte del índice de este libro dedicado a abordar la imagen movimiento en su expresión histórica, crítica y psicológica, para lo cual, primero les dejo una semblanza del perfil del autor por R. Benedikter.

Guilles Deleuze. n el 18.1.1925, París y m. el 4.11.1995, París

Deleuze, uno de los representantes de primer orden del posestructuralismo francés, ha desarrollado su pensamiento en diálogo con Nietzsche (él inicio en Francia el nuevo descubrimiento de Nietzsche), así como con Bergson, Spinoza y Kant. Desde mediados de los años cincuenta llevó a cabo una crítica radical de la tradiclón del pensamiento occidental, que bajo la impresión de los sucesos de mayo de 1968 desarrolló una filosofía ‘nómada’ de la diferencia y la pluralidad y en los años setenta en una antropología social materialista. En política tuvo una participación activa al lado de la izquierda anarquista francesa.

De 1944 a 1948 Deleuze estudió filosofía en la Sorbona y cultivó allí el contacto con poetas-filósofos como P. Klossowski y M. Tournier…Fueron especialmente fértiles sus amistades con discípulos de Lacan, concretamente Félix Guatari, colaborador suyo en la composición de algunas obras, y Foucault.” [1]

Y a continuación, un extracto del prefacio del libro, al respecto del tema que trata, así como una muestra del índice que preparó para su publicación.

“El presente estudio no es una historia del cine. Es una taxi-
nomia, un ensayo de clasificación de las imágenes y de los sig-
nos. Pero este primer volumen ha de contentarse con determinar
los elementos , y aun los elementos de una sola parte de la cla-
sificación.
Nuestra frecuente referencia al lógico norteamericano Peirce
(1839-1914), se debe a su clasificación general de las imágenes y
de los signos, sin duda la más rica y acabada de cuantas se esta-
blecieron. Es como una clasificación de Linneo en historia natu-
ral o , más aún. como un cuadro de Mendeleiev en química. El
cine impone nuevos puntos de vista sobre este problema.
Hay otra confrontación no menos necesaria. En 1896, Bergson
escribía a Materia y memoria: era el diagnóstico de una crisis de
la psicología. Resultaba ya imposible oponer el movimiento como’
realidad física en el mundo exterior , a la imagen como realidad
psíquica en la conciencia.
El descubrimiento bergsoniano de una
imagen-movimiento, y más profundamente deuna imagen-tíem-
po, conserva todavía hoy una enorme riqueza, y cabe sospechar
que aún quedan por despejar muchas de sus consecuencias.
A pesar de la muy sumaria crítica que Bergson hará del cine
poco después , nada puede impedir la conjunción de la imagen-
movimiento, según él la considera, con la imagen cinemato-
gráfica.”

l . Tesis sobre el movimiento ( Primer comentario de Bergson)
Primera tesis: el movimiento y el instante
Segunda tesis : instantes privilegiados e instantes cualesquiera
Tercera tesis: movimient o y cambio. El todo, lo Abierto o
la duración.
Los tres niveles: el conjunto y sus partes ; el
movimiento; el todo y sus cambios

8. Del afecto a la acción : la imágen-pulsión
El naturalismo . Los mundos originarios y los medios deri –
vados . Pulsiones y pedazos , síntomas y fetiches . Dos gran –
des naturalistas: Stroheím y Buñuel . Pulsión de parasitis –
mo . La entropía y el ciclo
Una característica de la obra de Buñu el: potencia de la re-
petición en la imágen
La díficultad de ser naturalista: King Vidor . Caso y evolu-
ción de Nicholas Ray. El tercer gran naturalista: Losey.
PuIsión de servilismo. La vuelta contra sí mismo. Las coor-
denadas del naturalismo” [2]

La teleología de esta entrada radica en el seguimiento de este texto que me parece es un aporte significativo a la teoría psicológica del arte en el tiempo, por lo que en sucesivas entradas de los sábados cinematográficos, estaré exponiendo algunas ideas al respecto del mismo, asi como la parcela en la que se concatena con los diversos temas del blog, por lo que es de esperarse variadas referencias a esta obra y en especial, a Deleuze.

__________

[1] En: Enciclopedia de obras de Filosofía. Volumen 1: A-G. Compilada por Franco Volpi, Herder, España 2005

[2] Deleuze, Guilles. La imagen-movimiento: estudios sobre cine 1. Paidós, España 1984

El lado oscuro del corazón

Comunión plenaria.

Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes / abrazan los ramajes/penetran en la tierra, se esparcen por el aire hasta alcanzar el cielo. / El mármol, los caballos tienen mis propias venas / Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto. /¡Las veces que me he muerto al ver matar a un toro! / Si diviso una nube, debo emprender el vuelo. / Si una mujer se acuesta, yo me acuesto con ella./ ¿Cuántas veces me he dicho: ¿seré yo esa piedra? / Nunca sigo un cadáver sin quedarme a su lado. / Cuando ponen un huevo, yo también cacareo. / Basta que alguien me piense para ser un recuerdo.

-Oliverio Girondo

País: Argentina

Dirección: Eliseo Subiela

Año: 1992

Pese a ser una película bastante conocida y de la que se ha escrito ya sustancioso material, El lado oscuro del corazón sigue siendo hoy en día una película que apela por la dualidad vida-muerte. No podemos o sería muy absurdo tratar de comentar la película desde la perspectiva amorosa porque a mi parecer, en definitiva no es una película de amor, sino de soledad. La luz que hace resplandecer el lado oscuro del corazón se presenta únicamente al final como corolario o consecuencia de la desesperación de un humano por encontrarse a sí mismo con complementariedad de la otra persona. Sabemos que en mucho, el amor es un sufrimiento constante, una sensación efímera de temporalidad marcada, pero aquellos instantes reveladores despiertan a un vuelo atemporal.

La realidad es un absurdo, una liberación, un chistorrete por disfrutar, es la construcción fálica del hedonismo, del inconexo, de la ilusión, de la temporalidad, de la muerte. La literatura se inserta como catarsis sentimental, como el desdoblamiento de nuestras personalidades que por más que tratemos de evitar, al final logran consumarse como fuego destructor. Pero es una destrucción que construye por dejar nuevos manantiales de aguas de vacío, de la nada y por ende, de la capacidad de disyuntivar y hacernos seres vivenciados. Es una oda a la vida, un ataque a la muerte, una oda a la muerte y un ataque a la vida. Únicamente cuando caemos, somos capaces de emprender el vuelo a la noche, sólo al alba, cual ave de Minerva hegeliana. Es laberinto, es crítica, es surrealismo condensado en la psicología pragmática del devenir. No es color y alegría sino acromatico y melancolía. Es olor, es ciclo, es instante, es tiempo humano, tiempo de carne, tiempo…. tiempo de irreductibilidad.

Así se nos presenta El lado oscuro del corazón; como vanguardia, ironía, poesía y vida.

El lado oscuro del corazón_segunda imagen

No te salves.

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

-Mario Benedetti

kubrik2Los sábados quedan destinados al arte de la cinematrografía, por lo que brevemente quiero comentar que a mi parecer, esta capacidad expresiva conjunta la expresividad fotográfica añadiendo el elemento del movimiento, lo cual nos brinda una experiencia mucho más enriquecedora que el arte estático, por supuesto condicionado al previo desarrollo artístico de lo que el cineasta quiere producir. Sucede que a su vez, la cinematografía es un gran negocio, por lo que pasa de ser arte en sí a industria, lo cual es perfectamente natural dadas las condiciones en las que vivimos -formadoras de capital-, pero no por ello se debiera poner en duda la capacidad de expresividad histriónica de varios destacados personajes. Lo que sí nos tendría que preocupar es el vacío conceptual, resultado de la producción masificada en este menester artístico. Hasta aquí algunas consideraciones sobre la cinematografía. Los dejo en esta primeriza ocasión, con mis opiniones al respecto de una brillante película argentina.

HOMBRE MIRANDO AL SUDESTE (1986)

Director: Eliseo Subiela

País: Argentina

Si hicieramos un análisis gramatical de la película, las palabras más sugerentes que usaría para describirla en primer lugar serían: nostalgia, escepticismo, muerte, locura, desesperación, egoísmo, crueldad, humanidad, redención, frenesí, sexo, desconcierto.

Esta ensalada de palabras se me antoja provocadora para empezar a opinar al respecto de esta producción que ha sido una de las más populares en el cine argentino. Desdobla perfectamente una de las verdaderas facetas de la humanidad, aquellas que necesitan de la crudeza ante la realidad, para disolver la máscara de bondad y servicio con la que nos disfrazamos al actuar en sociedad. Es para mí, una crítica a la psiconómica patología de la crueldad humana. Al parecer, los seres humanos nos autolimitamos a lo que nuestros sentidos pueden percibir. Vivimos acorralados ante la angustia de la muerte y la soledad, que le damos vida a las ilusiones: sueños idílicos que bautizamos con el nombre de convencionalismos. Y es que al parecer eso somos, a saber, entes sociales que escondemos nuestra psicología, únicamente revelada ante los estimulos de nuestra naturelza, positiva o negativa o cualquier tono entre estos límites.

Si el acto de la repetición nos lleva al día a día, entonces el mundo pierde sentido y nos convertimos en autómatas caminantes, que miran a través de un cristal gris el mundo. En este mundo grisáceo, nuestras miradas se pierden en la lejanía de nuestras almas y los movimientos son únicamente sombras de lo que fueron antes. La originalidad, la espontaneidad, la innovación, el sentido del humor, la atracción, la alegría y todas estas bellas pulsiones se pierden y formamos bucles, empaquetados y concatenados en el círculo del vicio.

La locura es el tema que prevalece en la película, y han sido bastantes las que han tratado al respecto de nuestros comportamientos más oscuros (¿o más claros?). Nos alejamos de los raritos, de los locos, de los freaks y pasamos por alto que por la misma razón por la que los alejamos, es por el tremendo deseo de alejar a su vez, la realidad que ellos conforman respecto a nosotros. Únicamente se busca mantener lubricado a la perfección el sistema de nuestra autómata decadencia donde la gente busca mantener limpias sus colitas para que no huelan mal.

Pero la película precisamente propone que no somos en realidad una raza decadente, sino que esta idea de decadencia es a su vez una ilusión de lo que el pasado pudo haber sido. El espacio donde habita el tiempo se rompe, se disgrega y lo único que en realidad dota de sentido a lo que llamamos realidad, es el presente, por lo que aquellos vagos recuerdos de que la raza humana alguna vez fue una raza de oro, no son más que consuelos ante la revelada faz humana, que no es sino la putrefacción de esporas que somos.

La película es cruel, sí, representa injusticia, sí, es oscura, sí, tiene un pésimo arreglo de jazz, también. Pero subyacente a esto se nos presenta lo que creo yo, fue idea del director que entendieramos como salvación. Ante el caos, formulamos las bases de la esperanza, pero dejamos este trabajo a fuerzas exógenas que pensamos harán el trabjo por nosotros. A lo mejor el cambio radica en nosotros, a lo mejor ni siquiera el cambio tiene sentido. Apelar por un subjetivismo tal, deviene en la implantación del cálculo hedonista, lo cual, no niego, es más que sabroso y placentero. ¿Qué hacer entonces? Y es ahí cuando el final abierto, invita a la reflexión personal. ¿Qué? ¿es sólo una película más? ¿una moralina muy taquillera, muy innovadora? ¿un mensaje de trascendencia que parte de lo más “bajo” en la humanidad?

Bueno, aquí es donde la interpretación, esa divinidad tan humana, llama a su vecina la subjetividad y crea el crisol de la opinión. En conclusión puedo decir, que “Hombre mirando al Sudeste”, ha marcado en el incosciente artístico, la imagen de la semilla de la forma de entender la sociedad en el “futuro”, pero su vez, esta pequeña obra maestra, es la amarga cosecha de los actos cometidos en el “pasado”.