archivo

Reseñas

¡Ya verá ese arclosínfero! Merece un brulontolo de picnemila. Sólo recuerdo el haberme sentado y con la mirada haber solificzado el pantablúmen! El halo de luz se encarreró hacia el trunco infinito de imóntible represetación. Me esperaba una película corcoromorítica de azules, rojos y blancos absilotúpicos que enmerezaban el zinpatsilix.

Asistí una vez más a presenciar una de las creaciones del dúo Burton-Depp sin salir decepcionado y tengo que externar mi desacuerdo con aquellas críticas a la película que acusan el hecho del poco apego a las líneas que su creador, Lewis Carroll, trazó para la historia. Por alguna razón me llaman la atención las películas que destacan por su falta de contenido ‘normal’ y creo que no es fortuito. El lograr desapegarse de roles convencionales e introducirlos en un vórtice de distorsiones amalgamadas en ficción-locurótica (conejos vestidos a la manera aristocrática, cartas-soldado, sapos sirvientes, cerdos canapé) simplemente me seduce. No sé si sea por la eterna lozanía de este clásico o por la falta de producciones realmente originales, que ‘Alicia en el país de las maravillas’ resulta una verdadera película chalada y entretenida para este fin de semana. Desde Tweedledum y Tweedledee, pasando por el sombrerero y desembocando en la reina roja, la arquitectura de los personajes se encuentra adecuadamente trabajada de tal forma que logran convencer consistentemente con el rol que desempeñan. De hecho la actuación de Mia Wasikowska como Alicia es ligera, grata y con la fuerza necesaria para atraer hacia sí el conjunto de eventos mostrados. De Johnny Depp no se hable pues aunque su personaje circunda los límites del de Alicia a manera secundaria, la viveza de la actuación, como siempre, brinda un soporte complementario e ingenioso de las situaciones. Por eso cuando los críticos comentan sobre la paralela fidelidad a la literatura, me convenzo de que es precisamente la exploración de nuevos linderos en la adaptación de clásicos universales, lo que deviene en resultados sorprendentemente refrescantes. Por lo menos en mi caso, detesto cuando alguno de estos libros se lleva a la imagen-movimiento con la intención de calcar tal cual y en la medida de lo posible, la trama, los lugares y el ritmo temporal que el autor original inventó. Mi propuesta es la de ahondar en la psique de los personajes, transportarla a nuevos contextos y finalmente, penetrar en el ojo que decide, en la mente del discurso artístico-vivencial. Esto es lo que finalmente Burton logra representar.

No cabe duda de la creatividad exitosamente impresa o cristalizada en esta película. Probablemente ciertos errores de ritmo puedan desmotivar al espectador entre el minuto 30 y el 60, pero vista desde su conjunto, ‘Alicia en el país de las maravillas’ es una producción cuya quintaesencia es genialmente sublimada en una obra para recordar. El troobywackldot del bulum-topolof literario acertó en esta ocasión.