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Alexander Dugin “El Logos de Europa: catástrofe y el horizonte de un nuevo comienzo”

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Autor: Alexander Dugin

Enlace al texto original: https://eurasianist-archive.com/alexander-dugin-2/

Traductor del ruso al inglés: Jafe Arnold

Traductor del inglés al español: Miguel Cabrera

 

De la revista académica Katehon, número 2 (2016), pp. 13-27.

 

 

Europa según Dumézil

 

La civilización europea  es la continuación histórica de la otrora civilización mediterránea. El elemento indo-europeo es predominante en esta continuidad pues la tradición indo-europea constituye su principal matriz cultural y lingüística. Si recordamos la reconstrucción de Dumézil de su sistema trifuncional, obtenemos entonces inmediatamente el mapa sociológico de Europa, es decir, la estructura social que está determinada y que es reproducida constantemente según un principio de tres castas primordiales: sacerdotes, guerreros y productores. En efecto, no encontramos nada aparte de esta estratificación de las sociedades europeas a lo largo de sus etapas históricas y según nombres diferentes.

 

La expresión clásica de esta categorización fue la antigua época de las sociedades mediterráneas que comenzaron con las conquistas aqueas y la Grecia homérica. Ese sistema fue característico de Grecia y Roma con la excepción de los períodos de decadencia distinguidos por el fortalecimiento de las posiciones políticas conocidas como los “habitantes urbanos” que representó una mezcla de castas altas con campesinos empoderados que dio luz a un nuevo tipo de mercader hasta ese momento desconocido a las sociedades indoeuropeas. Este tipo de mercader pudo haber tomado su forma a través de la degradación y materialización de la clase guerrera (que Platón describe en su República como el fenómeno de la timocracia), o desde las otras dos castas a través de una desviación específica de corte social desde los campesinos o artistas urbanos. No puede ser afirmado que esto fue el resultado de la influencias externas y comunes al círculo cultural indo-europeo, tal como el fenicio o, para ser más abarcadores, el de la cultura semítica, para quienes el comercio era una ocupación ampliamente difundida. En las ciudades-estado de Grecia, los “habitantes urbanos” y “ciudadanos”, es decir, “la gente citadina” encontró su manifestación más decadente (parodical). Esto es lo que Aristóteles representó en su Política. La autoridad de los sacerdotes-reyes (la monarquía sagrada) se transformó en tiranía. La dominación de la aristocracia guerrera dio paso a la dominación de la oligarquía financiera. La autarquía de comunidades étnicamente homogéneas y solidarias tornó en “democracia”, o el poder de la multitud esporádica e irracional, unificada solamente por el territorio de su vecindad urbana.

 

En el decurso de su ascenso, Roma restauró y equilibró nuevamente las proporciones de la jerarquía trifuncional indoeuropea. Sin embargo, períodos de decadencia in el Imperio Romano se caracterizaron por fenómenos similares del ascenso de una mayoría urbana indiferenciada. La difusión del cristianismo, que en sí mismo no es un fenómeno cultural indoeuropeo, no obstante motivó el renacimiento de las sociedades indoeuropeas del mundo grecorromano, cuya culminación fue la Edad Media europea.

 

Al final de la Edad Media, “la sociedad civil” nuevamente asomó la cabeza y creció el rol de la “casta de mercaderes” y, finalmente, la burguesía europea de Inglaterra, Holanda y Francia reconstruyeron el modelo de la democracia normativa y social. Es importante que la figura principal de esta Europa de la modernidad es el burgués (el mercader, el empresario, el hombre de negocios), quien en las sociedades clásicas indoeuropeas se encontraba ya sea en la periferia o totalmente ausente. Análisis sociológicos detallados del rol y la función del burgués han sido presentados en los trabajos programáticos de los célebres sociólogos Max Weber [1] (defendiendo al burgués) y Werner Sombart [2] (criticando al burgués).

 

Entonces, según Dumézil, la civilización moderna europea occidental es indoeuropea en su naturaleza y estructura inicial, lo que significa que sostiene en su fundamento el modelo trifuncional. Lo que sucede es que la modernidad se introdujo en su estructura y estableció gradualmente en su esencia un elemento que es genéticamente externo a la civilización indoeuropea y que pone en conflicto conceptual su matriz clásica.

 

 

La decadencia de Europa según Spengler, Danilevsky y Sorokin

 

Si el análisis trifuncional de Dumézil muestra la divergencia de la Europa de la modernidad de su paradigma indo-europeo, hay otros autores que han procurado una aproximación de corte civilizacional – Spengler, Danilevsky, Sorokin, etc –  quienes son de la opinión de que el ciclo de la civilización europea ha entrado en su fase de decadencia. El mundo romano-germánico, según Danilevsky, se encuentra en su etapa de senetud, y pierde su vitalidad y energía, desitegrándose en el sensualismo y vanalismo. Spengler, por otra parte, construyó toda su teoría para remarcar la noción de que el espíritu occidental faustiano [del Fausto de Goethe] le ha llevado a su catástrofe espiritual, con la vida de su cultura desapareciendo y siendo reemplazada por una civilización alienada completamente tecnológica. Pitirim Soroki, por su parte, argumentó que Europa en la modernidad ha alcanzado el fin de su etapa sensible en el desarrollo de su sistema sociocultural y que está al borde del abismo.

 

Todos estos testimonios sugieren que la situación contemporánea de la civilización europea (sin importar el abordaje personal de cada diferente autor) se encuentra en su fase terminal, en una era de decrepitud, decadencia, degradación y sufrimiento. Esto significa que el Logos europeo se encuentra en su etapa final de su manifestación cíclica, justamente en lo opuesto de su infancia durante la antigüedad greco-romana y madurez en la Edad Media.

 

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This part of a 12th-century Swedish tapestry has been interpreted to show, from left to right, the one-eyed Odin, the hammer-wielding Thor and Freyr holding up wheat. Terje Leiren believes this grouping corresponds closely to the trifunctional division. Fuente: Wikipedia

 

La desacralización de Europa (según Guénon y Evola)

 

Un diagnóstico aún más radical de la Europa de la modernidad lo ofrecieron los tradicionalistas. De acuerdo a Guénon, la modernidad europea se ha vuelto una anticivilización, es decir, una encarnación de todo que es contrario al espíritu, la tradición y la sacralidad. La secularización, humanismo, naturalismo, mecanicismo y racionalismo, para Guénon, no son sino las manifestaciones esenciales del espíritu de perversión que afecta a todas las sociedades, pero que solamente en la Europa moderna adquirió una encarnación tan absoluta y completa y que fue elevada al nivel de norma y principio. Las sociedades tradicionales también entraron en períodos de degradación, pero la Europa moderna ha construido una antisociedad en el sentido más amplio de la palabra, en que todas las proporciones normales son invertidas: la dimensión divina y trascendental ha sido rechazada; la religión ha sido empujada a la periferia social, y la materia, la cantidad, lo efímero, el sensualismo, individualismo y egoísmo han sido entronizados como los más altos valores.

 

Guénon argumenta que todo lo que aún se relaciona con la tradición en Europa no es, de hecho, europeo, y que puede ser encontrado de manera más pura y completa entre la gente del Oriente. Lo que es genuinamente europeo es la fragmentación de la tradición, su distorsión y perversión, y su reducción a un nivel inferior de lo humano y racional. Guénon trata a Occidente literalmente como la tierra donde desaparece el sol de la espiritualidad y donde ocurre “la noche de los dioses”. Casi la misma afirmación de la Europa moderna la encontramos en Evola, quien sin embargo creyó que la tradición europea que existió en la Antigüedad y en la Edad Media con sus raíces en la era heroica aún puede ser rescatada, y que Occidente puede ser salvado del abismo en que ha sido encausado por la modernidad.

 

La restauración de este espíritu heroico de Occidente fue la meta más acérrima en la vida de Evola. Pero en relación a la modernidad de Europa, Evola exhaló las interpretaciones más brutales y negativas, creyendo que en este período estamos lidiado con una anti-Europa y su respectiva degeneración y parodia autorreferencial. Evola consideró al burgués como una clase decadente, a la democracia, racionalismo, cientifismo y humanismo como formas de una enfermedad socio-política.

 

Guénon y Evola observaron una Europa completa y profundamente desacralizada, pero Evola mantuvo la esperanza de una oportunidad para resacralizarla, mientras que Guénon mantuvo la opinión contraria, prediciendo así para Europa una muerte inminente e inevitable.

 

La raíz de género de la Europa moderna

 

Diferentes autores divergen profundamente cuando se trata de determinar la “raíz de género” de la civilización europea moderna. Por una parte, según Bachofen y la lógica de Wirth, Europa está cimentado en el patriarcado y en las tendencias patriarcales (apolonialismo, la dominación de la racionalidad masculina) que solamente se incrementan al alejarse del matriarcado antiguo. La modernidad, en la forma de filosofía racionalista y de ciencia, aparentemente confirma ello a primera vista. En verdad, muchos filósofos de la vida han procedido de este análisis (desde Nietzsche hasta Bergson, Ludwig Klages, Max Scheler, Georg Simmel, Theobald Ziegler, Hermann Keyserlingi, etc.) y así llamado a la “liberación del paternalismo” en la cultura europea. Por otra parte, Julius Evola y otros pensadores como Otto Weininger han señalado que la modernidad elevó a la posición de prioridad precisamente esos valores  materialistas, sensuales y empíricos que son más bien típicos del cosmos femenino. Evola por tanto insistió en sus hipótesis de que vivimos en la era de Kali-Yuga, en que los principios de la “oscuridad femenina”, caos, confusión y muerte, que corresponden a los aspectos negativos del elemento femenino, son entronizados.

 

En este sentido, Europa es el punto focal de la “ginecocracia oscura”, el reino de la diosa Kali donde no hay espacio para el elemento verdaderamente masculino y heroico. Si los orígenes de la tradición europea se basan, según Evola, en el fenotipo masculino heroico, entonces la modernidad europea es directamente la antípoda a ello. Sobre esto, sin embargo, los teoristas de la civilización expresaron los más contradictorios puntos de vista.

 

 

Euro-optimismo

 

 

Todos estos puntos de vista son típicos de esos autores que tienden a considerar a la civilización europea como una entre múltiples. Incluso aquellos que se definen a sí mismos como aliados de la Europa moderna (como Toynbee o Huntington) refirieron que la modernidad no es simplemente la antítesis del fundamento clásico de la cultura europea, sino uno de los escenarios de su desarrollo. Por tanto, propusieron fortalecer y defender a Europa y sus valores en el espíritu de un conservadurismo moderado occidental.

 

La vasta mayoría de europeos comprendieron la modernidad de forma totalmente distinta, convencidos como sólo ellos que Europa fue el primero en tomar el camino más certero y universal sobre el único posible de desarrollo histórico, es decir, que los valores europeos son los mejores y que son universales, y por tanto obligatorios; que sólo existe una civiliación, la europea, y que el resto son la esencia de civilizaciones a medio hacer, es decir, barbáricas o salvajes, así como que la modernidad promete un nivel de cultura, filosofía, conocimiento, tecnología, moralidad, derecho, economía y desarrollo sociocultural que sobrepasa, fundamentalmente, no solamente todas las etapas históricas de las sociedades no europeas, sino todo lo que antes fue Europa. Suelen considerar los orígenes de la civilización europea en sí misma como positivos sólo en la medida en que han desembocado en la “bendita modernidad”, mientras que lo contrario a ello será, comparado con la modernidad, imperfecto, ingenuo o inservible largamente superado por la modernidad, cuyos atributos son lo mejor, además de haber rechazado y superado todo lo peor.

 

Para esta versión oficialista del Occidente moderno, el hecho de apelar a la antigüedad europea o a las sociedades no europeas no tiene sentido, en la medida en que la verdad se encuentra contenida en el presente de la historia occidental (estadounidense y europea) que ha desarrollado la máxima vanguardia para toda la humanidad. Mañana esta verdad debe necesariamente volverse más perfecta y completa de lo que es hoy en día. Esta teoría del progreso, aún cuando ha sido descartada considerablemente por la élite intelectual, filosófica y humanitaria de Occidente desde el siglo pasado, permanece como el mito dominante de la política occidental, de su cultura de masas, de su economía, de su educación y la cosmovisión cotidiana del hombre de Occidente.

 

La estructura inicial del Logos mediterráneo: la victoria radical de Apolo

 

Relacionemos ahora estos modelos de evaluar la civilización moderna occidental europea a la estructura de los tres Logos de la Noomaquia. Pero primero deberíamos considerar un hecho importante. La civilización mediterránea, que Occidente moderno considera su antecesor, contenía no solamente un carácter grecorromano e indoeuropeo (si consideramos las tribus barbáricas medievales). Incluso el logos griego inicialmente contenía influencias semítico-fenicias, y el origen etnocultural de los cultos de Medio Oriente hacia la Gran Madre permanecen una interrogante abierta. Hemos visto que Herman Wirth rastreó el matriarcado hasta raíces protoindoeuropeas con su respectivo centro en el Atlántico Norte. Según Frobenius, este (talaso-oceánico) círculo cultural, que hace énfasis en el número cuatro, el simbolismo del espacio, y el matriarcado, representa la antítesis del sentido civilizatorio indoeuropeo que considera al sol femenino y al mes masculino. Spengler (y Frobenius) rastrearon el código cultural indoeuropeo y lo encontraron en patriarcalismo de Turán [una región mítica pero real], mientras que Evola observó el heroísmo patriarcal en el inicio del clasicismo europeo. En cualquier caso, la influencia semítica y todo lo que motiva al matriarcado puede (contrario a la opinión de Herman Wirth) ser considerado un factor externo al código cultural normativo europeo. Esto es confirmado indirectamente por las enseñanzas gnósticas que identificaron al “perverso demiurgo” en la figura del Dios judío del antiguo testamento. Los seguidores del gnóstico Basílides, que hicieron un llamado para ser conscientes de la prisión demiúrgica se dijeron a sí mismos: Ya no somos judíos pero todavía no somos helenos. [3]

 

El esparcimiento de la cristiandad a través del Imperio Romano, con la incorporación del Antiguo Testamento como el componente teológico más importante de la nueva religión, aumentó sin lugar a dudas el impacto de la cultura semítica en el contexto europeo, aunque la mira y profundidad de la influencia de este elemento semítico puede ser puesta en consideración de varias formas. A final de cuentas, en un primer momento en la cristianización del Imperio Romano y en la Edad Media, este elemento no se manifestó a sí mismo tan vívidamente y activamente, aunque más tarde la fundación de la cristiandad terminó por ser determinada por la filosofía helénica y la cultura legal romana, que continuaron la línea principal de la civilización indoeuropea.

 

En general, podemos ubicar el ciclo del logos occidental desde el inicio del segundo milenio a.C. (la invasión aquea por el mediterráneo) hasta los 2000 d.C., es decir, hasta nuestro tiempo, lo que nos da un total de cuatro mil años aproximadamente. Es completamente natural que a lo largo de este gran período de tiempo, el logos de la civilización mediterránea, incluso en su dimensión indoeuropea, haya cambiado varias ocasiones. Sin embargo, algunos parámetros han permanecido inalterados o transformados a lo largo de la trayectoria peculiar de esta civilización, la in indoeuropea y mediterránea, por un lado, y la europea occidental moderna, por otra parte.

 

Podríamos decirse que estamos lidiando con dos secciones opuestas de la noomaquia: comienzo y final. Lo mismo puede ser dicho sobre otras civilizaciones que pueden ser tratadas cada una de manera amplia pero independiente. Aquí nos interesa por ahora Europa desde sus inicios hasta nuestros días.

 

No hay ninguna duda de que los próceres de la cultura aquea originaria y de las tribus indoeuropeas asociadas a ella en ínsulas occidentales (Italia) y orientales (Anatolia [hoy Turquía]) del Mediterráneo han sido vívidas representaciones de la ideología trifuncional, es decir, de la civilización del tipo heroico y masculino, patriarcal, sagrada y conocedora de la verdadera importancia de la guerra. Podría decirse que su logos era primordialmente el logos de luz, y Apolo (o sus advocaciones) y Zeus actuaron como su principal personificación en el ámbito del mito. Esta era una ideología uránica dominada por el principio de lo vertical, una serie de símbolos masculinos, y de un estricto modo de vida diurno (según Gilbert Durand). Por tanto, debemos asumir que un elemento apolíneo debe situarse en el fundamento y comienzo de la civilización mediterránea. Esto no fue el resultado o evolución o el producto de influencia externa. Los ancestros de los griegos que colonizaron esta región fueron (según Guénon y Evola) portadores del culturalismo solar hiperbóreo. A final de cuentas, este logos solar fue el eje nodal de la élite política y de clase de la civilización del Mediterráneo, es decir, de sus dos castas más elevadas, sacerdotes y guerreros. La dominación del logos de luz también afectó a aquellos de la tercera casta quienes, con la helenización, absorbieron las estructuras de la ideología olímpico-uránica.

 

Pero los aqueos no arribaron a un espacio vacío. Esta zona [Grecia] se encontraba habitada por personas con una cultura e ideología diferentes (los pelasgos, los minoicos, etc.). Estas culturas estaba arraigada en concordancia con un código cultural matriarcal, es decir, las mismas manifestaciones que encontramos en el logos de Cibeles en épocas posteriores.

 

Los estudios de Bachofen, Wirth y Frobenius mostraron claramente que la misma área del Mediterráneo fue una vez un espacio cultural dominado por las estructuras de la Gran Madre. Por tanto, el logos patriarcal indoeuropeo, aqueo y apolíneo consolidaron su dominio en un espacio que hasta ese momento era una cultura estructuralmente matriarcal. La colisión resultante entre estos dos tipos de logos, es decir, el logos apolíneo de los colonizadores y el logos matriarcal indígena, este particular episodio de la noomaquia, concluyó con el triunfo total y abierto del logos de Apolo. La cultura del Mediterráneo, como una matriz cultural europea, fue en su fundamento, en un sentido externo, estrictamente una cultura del logos de luz. Puede ser dicho que el pitagorismo y el platonismo fueron momentos de una revolución conservadora, cuando la élite intelectual del mundo helénico se percató de la necesidad de sistematizar, clasificar y “enciclopedizar” su código fundamental. Pero este código cultural apolíneo/platónico ya era existente mucho antes de Pitágoras y Platón, que fue desde siempre la constante fundamental de toda esta civilización como tal, desde el principio hasta el final (es decir, hasta su momento contemporáneo).

 

La civilización mediterránea fue entonces fundada como la institución de la victoria olímpica irreversible de los dioses sobre los titanes; de Apolo y Zeus sobre las criaturas de la Gran Madre; de la victoria del logos de luz sobre el logos negro, del mundo de las ideas sobre una locación terrenal (χώρα).

 

En esta situación, es crucial localizar algo que denomino logos intermedio, es decir, el logos negro de Dionisos. En la victoria radical de Apolo sobre Rea-Cibeles, de Apolo sobre Pitón, y de los dioses sobre los titanes, Dioniso fue entendido como el personaje que apoyó la causa de los dioses. A través de él es canalizada la comunicación entre lo ontológico, teleológico, cosmológico y gnoseológico tanto de los estratos divinos superiores como los terrenales inferiores pero según la naturaleza superior de los dioses. La dominación de Apolo en la civilización del Mediterráneo determinó el destino de Dioniso a su vez, pues fue conceptualizado como un rayo divino apuntando hacia la tierra y el inframundo, como el hijo querido de Zeus olímpico, como el sol descendiendo en la noche. Se explica así el género de este dios. Toda vez que andrógino en virtud de su posición intermedia, se le dimensiona siempre como un dios masculino, como un ordenador y salvador. Su trayectoria es desde allá hasta acá: él es el testigo de los dioses y un dios entre los dioses.

 

El logos de Dioniso es la matriz de guerreros y campesinos. Por tanto su campaña en la India los cultos primaverales que lo acompañan. Pero su guerra y sus cultos agrarios están conectados no a esfuerzos materiales y de trabajo diario, sino con el juego y la fiesta. Es el dios de los misterios que eleva lo terrenal a lo divino y abre el camino de lo eterno a los mortales. Apolo abraza el orden divino que no conoce el caos. Él es el dios de reyes y sacerdotes, un dios que no tolera la impureza. Es el dios del horizonte superior. No trae orden al mundo porque él es el orden.

 

Dioniso desciende al caos, listo a luchar contra lo que es imperfecto, pero traduce el caos en orden, y perfecciona lo imperfecto. Su rol en la civilización mediterránea del logos de luz es también luminosidad, aunque cualitativamente más oscura que la de Apolo.

 

Dioniso actúa así como el guía de la segunda y todavía más de la tercera casta de la sociedad indoeuropea, así como guía de las mujeres que se encuentran a sí mismas en la periferia del sistema patriarcal pero que a través del culto de Dionisos son integradas en el tejido civilizatorio completo.

 

Esta es la estructura inicial y fundamental de la noomaquia de la región del Mediterráneo (en su versión helenística y luego grecorromana occidenetales). Tal es el componente primario del logos de la civilización mediterránea, que es dominada por Apolo; Cibeles se encuentra completamente subordinada a ello; y Dionisos complementa la comunicación entre el estrato superior e inferior de la topografía noética y cosmológica, quien transmite vectores eidéticos de origen divino desde el cielo hasta las multitudes de la tierra y las criaturas que lo habitan.

 

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Peter Nicolai Arbo – The Wild Hunt of Odin

 

 

Tres opiniones sobre el destino de Occidente

 

El arreglo original de la civilización mediterránea predeterminó las proporciones básicas de su ser histórico hasta el tiempo presente. Por tanto, cuando hablamos del “declive de Europa”, o la crisis de la civilización occidental, consciente o inconscientemente tenemos en mente la crisis del logos de luz, que es la tragedia de Apolo. Esto es completamente discutido por Julius Evola, pero sin duda algo análogo ha sido tenido en mente por todos los autores que le han proporcionado a la civilización occidental ese diagnóstico fatal. Ya sea libremente o intuitivamente, al hablar sobre la crisis de Occidente hablamos aquí de la crisis del Occidente apolíneo, el Occidente que conocemos de la Antigüedad y la Edad Media. Estamos ante la lamentación por Apolo de los que han registrado la catástrofe de la cultura occidental moderna.

 

Si esto es así, entonces el episodio final del ciclo histórico  de la civilización mediterránea debería ser considerada como “la huida de Apolo”, su “salida”, “desaparición” o “vuelo”. En este caso, el momento de inicio de la civilización mediterránea es el momento radical de la victoria de Apolo sobre Cibeles, y el momento final es aquel en que nos encontramos nosotros ahora con su debilitamiento, la caída de Apolo, el final de su presencia. Los mitos enigmáticos sobre el inminente fin del reinado de Zeus, que están relacionados con las narraciones del momento en que devora a la titán Metis y del consecuente nacimiento de Atenea, bien podría estar relacionado con esto. El fin de la civilización occidental es el fin del gobierno de la luz del logos de Apolo.

 

Por tanto, desde el punto de vista del logos de Apolo mismo, esta historia es una de movimiento descendente con momentos de expansión y retracción. El momento alto es el inicio de la civilización mediterránea, y el más bajo es el momento actual occidental. Si imaginamos este esquema de manera más natural, entonces en la primera fase (el segundo milenio d.C.) tenemos una etapa primera, que es el de la infancia de Apolo, desde la mitad del primer milenio a.C. hasta la Edad Media europea, donde encontramos la madurez del dios (de manera coincidente con la consolidación del platonismo), y el debilitamiento y degeneración del logos luminoso en el racionalismo de la modernidad hasta la agonía irracional de la postmodernidad.

 

Pero si ahora seguimos y comparamos la misma trayectoria pero desde el punto de vista del logos negro de Cibeles, la panorámica resulta ser completamente otra. Primero encontramos la subordinación de lo femenino a lo masculino, por lo que para el logos de Cibeles este comienzo apolíneo no es realmente lo que quiere. El logos de Cibeles se remonta al lejano pasado preindoeuropeo o no indoeuropeo de locaciones adyacentes como Egipto o el mundo semítico (si nos restringimos al Mediterráneo). Por tanto, Cibeles observa la invasión de Apolo como un episodio que es reciente en comparación con el profundo y arcano origen de la Gran Madre. Ella acepta la derrota en la Titanomaquia y la Gigantomaquia y llora sus hijos quienes cayeron en las manos de los dioses olímpicos. En la medida en que se debilita el poder de Apolo, ella se libera gradualmente, se curan las heridas de los titanes y lentamente comienzan a dirigirse hacia la superficie de la Tierra.

 

El primero de los titanes que se encamina hacia el Olimpo es Prometeo. Este titán busca imitar a los dioses, busca compartir su conocimiento ctónico con ellos, y tomar sus habilidades sagradas de gobierno. Para la Gran Madre, el tiempo es progreso, y esto se justifica completamente tanto como la fuerza de los titanes crezca en relación al debilitamiento de los dioses. La Modernidad (el “Nuevo Tiempo”) es el tiempo de los titanes. Por “progreso” puede entenderse únicamente el progreso de fuerzas ctónicas e hipoctónicas, la liberación de poderes antiguos aprisionados en el Tártaro. Esta es la revancha del Monte Otris, el contraataque de los gigantes en los campos Flégreos. Tal es el humanismo de la Modernidad. El final de la civilización occidental y la ruta hacia este fin son las fuerzas ctónicas, el desarrollo, la sustentabilidad, el progreso y la cercanía de la victoria tan anhelada.

 

Por otra parte, el final de ese progreso podría ser el “reino de la mujer” [4]. Esto coincide con la definición tradicional hindú de nuestra era como el tiempo de Kali-Yuga, el reino de la diosa negra Kali. Los libros sibilinos [5] contienen una profecía que específicamente se relaciona con la civilizción occidental:

 

Y entonces [6]

El mundo entero será gobernado por la manos

De una mujer

A la que obedecerán en todas partes.

Entonces cuando una viuda tenga al mundo

Y adquiera mandato en él, y haga desaparecer

En las profundidades del mar el oro y la plata,

El cobre y el hierro [7]

Enviará a las profundidades del mar a los hombres

Y todos los elementos serán despojados del orden

Cuando el Dios que mora en las alturas

Sea envuelto en las alturas como un rollo es envuelto;

Y entonces los poderosos mar y tierra fenecerán

Y el entero cielo multiforme; entonces caerá

Una catarata sin fin de fuego ardiente

Que quemará la tierra y el mar,

Y el cielo despejado, y la noche, y el día, y derretirá

La creación misma toda ella y desvanecerá

Lo que es puro. No más esferas sonrientes de luz,

Ni noche, ni atardecer, no más días tranquilos,

Ni primavera, ni invierno, ni verano,

Ni otoño. Y entonces del Dios poderoso

Vendrá el juicio en una era portentosa

Cuando todas estas cosas terminarán. [8]

 

Para los que piensan que la civilización occidental no está en crisis simplemente no pertenecen a ella por descontado. No son la voz de la Occidente, sino la voz del logos negro. Hoy solamente un no-europeo puede ser euro-optimista.

 

Ahora en lo que toca a Dioniso. Cómo es que él observa el destino de Occidente hoy en día? Aquí es donde todo se complica. La región de Dionisos, su reino, se encuentra entre el logos de luz de Apolo y el logo negros de Cibeles. Es idéntico a sí mismo tanto en el cielo como en la tierra, se encuentra cercano a ambas naturalezas: divina y humana. Dioniso comprende la lógica tanto del patriarcado como del matriarcado, pero en la cultura mediterránea, como hemos visto, Dioniso se encuentra integrado a la estructura de orden apolíneo y es el distribuidor de este orden a los niveles ctónicos del ser. Dionisos es el salvador, el iniciador. Su lugar está en el ejército de los dioses. Tiene su batalla propia con los titanes, quienes lo despedazan. El destino de Dioniso en Occidente en inseparable del de Apolo. Por tanto, al seguirle en ello, él también percibe la Modernidad como “Edad Oscura”, y comparte el destino del resto de dioses olímpicos. En este sentido, es posible hablar del “vuelo de Dionisos” (la huida de este dios se parece a la historia de Licurgo, que se retira en una embarcación al mar).

 

Sin embargo, Dioniso no se encuentra tan rígidamente atado a Apolo. En el reino apolíneo, actúa como el Hijo del Padre, pero si lo observamos desde otro punto de vista, también puede ser visto como el Hijo de la Madre. Su vínculo a Cibeles, quien se recupera de la locura, se establece desde esa otra conexión. Aquí nos aproximamos a un tema muy complejo y peligroso que puede ser formulado como “Dioniso y su doble”. [9] El logos oscuro que proporciona luz a todas esas áreas donde el sol de Apolo no penetra puede al “ocaso” adquirir un tratamiento muy perturbador. En estos “ocasos” (El “ocaso de los dioses” de Wagner, el “ocaso de los ídolos” de Nietzsche o “el ocaso de los héroes” de Evola), él puede ser percibido como un titán. Después de todo, Heráclito mencionó en el fragmento 15: “Hades es lo mismo que Dioniso” [10] El significado del logos de Dioniso es que “no es el mismo”. Pero la semejanza persiste… Esto se encuentra relacionado con “las sombras de Dioniso” [11] y la ambigüedad de ciertos tópicos “dionisíacos” decadentos que Gilbert Durand distingue en la posmodernidad como atributos propos de esta etapa [12]. De aquí se explica la intuición de Julius Evola en torno a la figura de Dioniso y su legado de cultura dionisíaca con matiz decadentista que desemboca en la era de hierro (la era de Kali-Yuga). Aquí también podemos recordar la de de Guénon, la “gran parodia” y “la apertura del cascarón del mundo inferior”, así como sus advertencias contra el peligro particular dispuesto por ciertas tradiciones sagradas que enfatizan el nivel cósmico intermedio y que son capaces de descubrir su potencial destructivo en esta era crítica del final del ciclo. [13]

 

En este sentido es importante lo que hemos dicho en torno al campo de Dioniso en la civilización mediterránea y su destino. Desde el punto de vista de la Gran Madre, este espacio está en disputa, tal como en el caso de la mitad “masculina” de la andrógina femenina Agdistis. También podríamos observar todo lo contrario y observar que en vez de que Dioniso sea el salvador lo sea la imagen ascendente de la Salvadora [14]. Este sería “otro Dioniso”, uno no Europeo, no el que conocemos de la historia de la edad clásica. Este sería “otro Dioniso”, un “proto-Dioniso” o “post-Dioniso”.

 

Si para el Dioniso solar el declive de Europa hace referencia al estado actual de la noche de esta civilización seguida por un nuevo amanecer, es decir, el retorno de Dioniso, entonces para su doble ctónico se trata del logro secreto de llegar al centro del inframundo, y la meta última es restablecer el tiempo en su clímax más oscuro, clímax que pretende hacer eterno su legado infernal.

 

En este caso, a diferencia de la visión franca y catastrófica del logos de luz y el ascenso del titanismo progresivo del logos oscuro, la relación del logos oscuro de Dionisos a la cultura occidental (occidental europea) moderna se vuelve ampliamente ambigua, pues depende de la compleja ontología de la “diferenciación de dos Dionisos”.

 

Notas:

 

[1] Weber, M. Protestanskaiia etika i dukh kapitalizma. Izbrannye proizvedeniia. Moscow: Progress, 1991.

[2] Sombart, W. Burzhua. Moscow: Nauka, 1994.

[3] Dugin, A. V poiskakh temnogo Logosa. Moscow: Akademicheskii Proekt, 2013.

[4] The Christian apocalypse describes this with the symbol of the Babylonian harlot, the  “purple woman.”

[5] Knigi Sivill (Sobranie pesen-prorochestv, napisannykh neizvestnymi avtorami II v. do n.e.-IV v.n.e. Moscow: Engima, 1996.

[6] After the coming of the titan Beliar.

[7] This is a clear allusion to the four ages of gold, silver, bronze, and iron, which end with the “kingdom of the woman.”

[8] Dugin produces his own translation and reproduces (in this footnote) for comparison the translation by M. Vitkovskaya and V. Vitkovsky found in Knigi Sivill, op. cit., pp. 50.  The English translation provided here is from “The Sybilline Oracles” translated by Milton S. Terry in 1899 and published by sacred-texts.com in December 2001, lines 90-111.

[9] Dugin, A. Radikalnyi subekt i ego dubl. Moscow: Evraziiskoe Dvizhenie, 2009.

[10] English Heraclitus translation from heraclitusfragments.com

[11] Maffessoli, M. L’Ombre de Dionysos, contribution à une sociologie de l’orgie. Paris: Méridiens-Klincksieck, 1985.

[12] Durand, G., Figures mythiques et visages de l’œuvre . De la mythocritique à la mythanalyse. Paris: Berg International, 1979.

[13] It is in this sense that Guénon describes the degradation of the Egyptian tradition, some of the currents of which he calls “perverted Hermetism.”

[14] The theory of a “female messiah” can be found in the Jewish sect of Jacob Frank, who influenced a whole number of mystical organizations in Europe in the 18-20th centuries. See Novak, Ch. Jacob Frank: Le faux Messie. Paris: l’Harmattan, 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pacto filosófico sino-ruso, y el resultado del G-20 en Argentina

por Miguel Ángel Cabrera

 

La esencia de las cinco tesis filosóficas de Mao Tse Tung recuerdan mucho aquella idea que refiere Aristóteles en La Política: solamente a través de la formación del bien común y de su participación en la comunidad (ἀγαθοῦ χάριν), el entendimiento del ser humano alcanza su plena perfección; el objetivo y el mejor de toda asociación política es la autosuficiencia que provee el Estado (ἡ δʼ αὐτάρκεια τέλος καὶ βέλτιστον). Este supuesto está imbricado en el desarrollo histórico de las naciones y, como tal, debe ser ponderado en relación a la facticidad de los acontecimientos más recientes en el G20 de Buenos Aires, cuyas metas financieras se han visto rebasadas por el primado de la geopolítica, tal como el comunicado conjunto y oficial propala, y que ha llevado a sus integrantes considerar reformas pertinentes ante el ascenso del proteccionismo.

 

De esta manera, el estudio de las relaciones internacionales alcanza su pleno sentido según la creciente interdisciplinariedad del análisis científico, cuya naturaleza aspira a la sofisticación diacrónica de la mirada filosófica. Es inevitable, por tanto, colocar frente a frente los hechos del pensamiento, la historia, contra los hechos manifiestos, la actualidad. Pues bien, en la tónica del G2 de facto llevado a cabo tras las celebraciones oficiales del G20, ¿cuál es la razón que lleva a Trump a acercarse a China después de haberlo hecho hace un año con su homólogo ruso? A mi juicio, ese aparente golpe de timón debe entenderse según el resultado de las elecciones intermedias legislativas celebradas el pasado 6 de noviembre.

 

Así, según el análisis tanto de M. K. Bhadrakumar como de Arkady Savitsky, aunque los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes, Trump se fortaleció en el senado, el cual tiene mayores facultades en el desarrollo de la agenda internacional. Ello implicaría que, para mantener e incrementar su indiscutible popularidad de cara a su campaña de re-elección de 2020, el discurso de Washington deba ajustarse a una mayor promoción de la paz. El daño o el efecto a la diplomacia de la administración previa, la de Obama, no obstante, está hecho, por lo que se vuelve más probable que se sigan acendrando  los regionalismos nacionalistas y la multipolaridad. Europa, por ejemplo, vela más ahora por sus propios intereses y se acerca a Rusia al distanciarse de Trump. El frente doméstico de EEUU, por otra parte, cobraría una mayor relevancia debido a que los resultados de las anteriores intervenciones militares fallidas han pasado a un segundo plano por el alto endeudamiento que provocan a la sociedad estadunidense (cerca de un trillón de dólares anuales en detrimento, verbigracia, de la infraestructura), lo cual obliga a Trump a concentrarse en los problemas internos de su país. Qué ironía, entonces, que el presidente de EEUU detente ahora mayor poder en la agenda de las relaciones exteriores. Eso quiere decir, por ejemplo, que el discurso contra los migrantes y el muro antimexicano, —en el fuero doméstico de la zona de Norteamérica que capturó a México y a su estratégico petróleo en aguas profundas—, de la mano de su discurso protestante, racista y supremacista, tenderían a radicalizarse para seguir ganando entre sus simpatizantes protestantes, que fueron los que, preponderantemente, le dieron el triunfo en 2016.

 

Se desvela así, desde las entrañas de su estructura legal, la inestabilidad de la política internacional de Washington que, entre otros casos, se ha desdicho de su acuerdo nuclear con Irán. La volatilidad de esta manera de operar políticamente contrasta con el paciente modelo chino de desarrollo, cuyo auge debe hacerse notar respecto a los objetivos de largo plazo instrumentalizados por Den Xiaoping como una Weltanschauung de la China civilizatoria ante el mundo occidental, y occidentalizado, al normalizar las relaciones con EEUU el 16 de diciembre de 1978, apertura que refiere Chas Freeman en seis puntos nodales, a saber:

  1. La nombradía del pensamiento inductivo antes que el deductivo, es decir, buscar la verdad desde los hechos mismos – 实事求是.
  2. La liberación de la mente, – 解放思想 – lo que implica explorar en las formas no chinas de percepción de la realidad.
  3. La promoción del instinto ciudadano empresarial.
  4. La imperiosa necesidad de aprender del extranjero. 以实践为真理的唯一标准 – la práctica es el único criterio de la verdad
  5. El aprendizaje local y regional a través de la experimentación que refleja el slogan: cruzar el río sintiendo las piedras – 摸着石头过河 –.
  6. La implementación de contrapesos políticos que reflejasen una diversidad de opinión disciplinada.

 

A su vez, Leonid Savin hace notar que ya desde su pacto con India en 1954, Beijing logró poner en práctica los comienzos de la estrategia de la multipolaridad o duojihua, – 多极化 – asentados ideológicamente como definitivos por Huan Xiang, —asesor de seguridad nacional de Den Xiaoping— al argumentar que el desgaste de los participantes de la Guerra Fría (la Unión Soviética y Estados Unidos) prepararía el camino, eventualmente, para el recibimiento planetario de una nueva superpotencia oriental.

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El surgimiento de largo plazo e histórico de China como la primera potencia económica mundial, así como las consecuencias de la crisis financiera estadunidense de 2008, —que han llevado a la quiebra económica a EEUU, cuya deuda a septiembre de 2018 asciende a $21,4 trillones de dólares, maquillada por la facilitación cuantitativa de la Reserva Federal— entonces, vuelven improbable la victoria de la reciente guerra económica de Trump sobre Beijing, pese a las enérgicas afirmaciones respectivas de James Rickards (asesor financiero del Pentágono) y Ely Ratner (colaboradora en el journal Foreign Affairs) en relación a la superioridad económica y política de Washington, en detrimento de la calificación moral de China como régimen totalitario. El aparentemente repentino giro benévolo de Trump hacia el presidente Xi Jing Ping en favor de una tregua de 90 días como resultado de su reunión al margen del G-20, tregua en que EEUU congelaría la guerra comercial a cambio del incremento de las ventas de sus productos a China, así, se explica como el desvelamiento de la mentalidad inmediatista de los estadounidenses junto con el de la dilapidación de su poder financiero. Frente a esta perspectiva, la multipolaridad entre Rusia, China y EEUU, de la mano de la sustitución del petrodólar como divisa económica, descubrimos, es inevitable, lo cual no es sorpresivo pues es ley histórica que toda hegemonía unilateral dialogue, eventualmente, con lo efímero de sus circunstancias vitalicias como sucedió con los casos de Atenas, Macedonia, Persia o el Sacro Imperio Romano-Germánico.

 

La estrategia propalada por Kissinger que pretende dividir la alianza entre Rusia y China, por otra parte, hace pensar sobre sus fundamentos filosóficos en la medida en que las naciones por su propio nombre no son entidades abstractas sino que, contrariamente, su concreción se debe a circunstancias materiales muy precisas: todo personaje viste una máscara y una actitud vital diferenciada, como lo implica la existencia conceptual de la región de Eurasia y de la Región Económica Euro asiática (EEU).

 

Durante el G20, según han confirmado la Casa Blanca y el Kremlin, Vladimir Putin y Trump han evitado un diálogo tangencial y directo debido a la reciente captura de dos bajeles ucranianos en el estrecho de Kerch por parte de los militares rusos, lo cual ha tensado las relaciones bilaterales en beneficio del acercamiento entre Washington y Beijing, de manera que Moscú aparecería ahora relegada de la tripolaridad.

 

La realidad es que Rusia no sólo mantiene un destino geográfico con China y el resto de sus vecinos orientales sino que, además, como se infiere de lo referido por el ideólogo de Putin, Alexander Dugin —formulador de la Cuarta Teoría Política, quien difunde la idea actualizada de un espacio de conformación vital, semejante a su predecesor intelectual Heidegger que propugnaba la superación de la Modernidad por vía de una conformación metafísica del espacio—, la filosofía marxista-leninista de China y el neo-gramscianismo son los más poderosos aliados contra la hegemonía del capital del occidente financiero en el marco de la Teoría de la Multipolaridad (TMW por sus siglas en inglés), contraria a la corriente filosófica de la Teoría Crítica (preponderantemente europea). Según Dugin

la TMW es el establecimiento de un concepto de contra-hegemonía en un ámbito teórico concreto. Hasta cierto punto, la TMW sigue estrictamente el pensamiento gramsciano. Pero cuando arriba a la expresión de un pacto contra-hegemónico, surgen algunas divergencias. La más importante de estas involucra la negación del dogmatismo de izquierda; la TMW se niega a considerar a la transformación burguesa de las sociedades modernas como una ley universal, lo cual coloca al gramscianismo y la metapolítica pertenecientes a la TMW más cercana a la “Nueva Derecha” (de Alain de Benoist) que a la “Nueva Izquierda” (de Robert Cox) pero sin excluir al marxismo al punto de volverlo su aliado en la lucha común contra el capital y la hegemonía. Estrictamente hablando, el término “gramscianismo de derecha” no es completamente correcto – pues sería más correcto hablar de un gramscianismo inclusivo, es decir, uno en que se define a la contra-hegemonía como todo tipo de discurso anti-hegemónico, generalizando así etimológicamente la ambigua preposición “contra”. Esto se diferencia claramente del gramscianismo exclusivista en que el concepto de contra-hegemonía es codificado muy limitadamente como post-hegemonía [Dugin hace aquí una referencia tácita al post-liberalismo de Wallerstein]. La TMW propugna un gramscianismo inclusivo. Esta postura supera la distinción entre izquierda y derecha y trasciende los límites conceptuales de las ideologías políticas de la Modernidad, desembocando así en la Cuarta Teoría Política que está inextricablemente vinculada a la TMW.

 

La alianza entre Rusia y China, se observa, obedece al resultado de los procesos históricos que iniciaron en el siglo XVIII con el advenimiento de la tecnificación y la Ilustración modernizantes de la que Marx partiría para idear su programa anticapitalista.

 

La consolidación de la Región Económica Euroasiática —con un mercado integrado por 183 millones de personas y un PIB de más de $4 trillones de dólares—, que en fechas recientes aprobó la creación de una zona de libre comercio con Irán para contravenir las sanciones de Washington, así como las tres nuevas Rutas de la Seda (BRI por sus siglas en inglés) representan un contrapeso histórico y natural como inevitable a la hegemonía occidental de Estados Unidos, Inglaterra, Europa y Japón tanto como la complementariedad que adquiere con la iniciativa del bloque RIC (Rusia, India, China) impulsada por Putin durante las pláticas del G-20.

 

Según el metrónomo histórico, no es muy probable ni posible que Estados Unidos divida el pacto geopolítico entre Rusia y China. Para evitar una guerra, ¿podrían estas dos superpotencias aparentar ante la opinión internacional la suspensión de su cooperación estratégica?

 

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El rey-filósofo. Platón, Carta VII.

Por otra parte, tanto la letra de las leyes como las costumbres se iban corrompiendo  [en Atenas] hasta tal punto que yo, que al principio estaba lleno de un gran entusiasmo para trabajar en actividades públicas, al dirigir la mirada a la situación y ver que todo iba a la deriva por todas partes, acabé por marearme. Sin embargo, no dejaba de reflexionar sobre la posibilidad de mejorar la situación y, en consecuencia, todo el sistema político, pero sí dejé de esperar continuamente las ocasiones para actuar, y al final llegué a comprender que todos los Estados actuales están mal gobernados; pues su legislación casi no tiene remedio sin una reforma extraordinaria unida a felices circunstancias. Entonces me sentí obligado a reconocer, en alabanza de la filosofía verdadera, que sólo a partir de ella es posible distinguir lo que es justo, tanto en el terreno de la vida pública como en la privada. Por ello, no cesarán los males del género humano hasta que ocupen el poder los filósofos puros y auténticos o bien los que ejercen el poder en las ciudades lleguen a ser filósofos verdaderos, gracias a un especial favor divino.

Platón, Carta VII, ed. Gredos, p 488.

 

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ATENAS SE RINDE ANTE ESPARTA. GUERRA DEL PELOPONESO.

Al día siguiente los embajadores comunicaron en qué condiciones los lacedemonios harían la paz; Terámenes habló por ellos y dijo que era necesario obedecer a los lacedemonios y derribar los muros. Se opusieron algunos, pero muchos más convinieron y se aprobó aceptar la paz. Después de esto Lisandro entró en el Pireo y regresaron los desterrados y derribaron los muros [atenienses] al son de las flautas con gran celo, pues creían que aquel día comenzaba la libertad para la Hélade.

Jenofonte, Helénicas, ed. Gredos, p. 74

 

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Handbook of the History of Logic. Volume 03: The Rise of Modern Logic: From Leibniz to Frege

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Description:
With the publication of the present volume, the Handbook of the History of Logic turns its attention to the rise of modern logic. The period covered is 1685-1900, with this volume carving out the territory from Leibniz to Frege. What is striking about this period is the earliness and persistence of what could be called ‘the mathematical turn in logic’. Virtually every working logician is aware that, after a centuries-long run, the logic that originated in antiquity came to be displaced by a new approach with a dominantly mathematical character. It is, however, a substantial error to suppose that the mathematization of logic was, in all essentials, Frege’s accomplishment or, if not his alone, a development ensuing from the second half of the nineteenth century. The mathematical turn in logic, although given considerable torque by events of the nineteenth century, can with assurance be dated from the final quarter of the seventeenth century in the impressively prescient work of Leibniz. It is true that, in the three hundred year run-up to the Begriffsschrift, one does not see a smoothly continuous evolution of the mathematical turn, but the idea that logic is mathematics, albeit perhaps only the most general part of mathematics, is one that attracted some degree of support throughout the entire period in question. Still, as Alfred North Whitehead once noted, the relationship between mathematics and symbolic logic has been an “uneasy” one, as is the present-day association of mathematics with computing. Some of this unease has a philosophical texture. For example, those who equate mathematics and logic sometimes disagree about the directionality of the purported identity. Frege and Russell made themselves famous by insisting (though for different reasons) that logic was the senior partner. Indeed logicism is the view that mathematics can be re-expressed without relevant loss in a suitably framed symbolic logic. But for a number of thinkers who took an algebraic approach to logic, the dependency relation was reversed, with mathematics in some form emerging as the senior partner. This was the precursor of the modern view that, in its four main precincts (set theory, proof theory, model theory and recursion theory), logic is indeed a branch of pure mathematics. It would be a mistake to leave the impression that the mathematization of logic (or the logicization of mathematics) was the sole concern of the history of logic between 1665 and 1900. There are, in this long interval, aspects of the modern unfolding of logic that bear no stamp of the imperial designs of mathematicians, as the chapters on Kant and Hegcl make clear. Of the two, Hcgel’s influence on logic is arguably the greater, serving as a spur to the unfolding of an idealist tradition in logic – a development that will be covered in a further volume, British Logic in the Nineteenth Century.

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Descarga: Hans Blumenberg, “La legitimación de la Edad Moderna”

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In this book, Hans Blumenberg disputes the view that the modern idea of progress represents a secularization of religious belief in some divine intervention (the coming of the Messiah, the end of the world) which consummates human history from outside. Drawing from sources ranging from Aristotle and Augustine to Nietzsche, Marx, Freud, and Kuhn – with an impressive number of stops between – he argues that progress always implies a process at work within history, a process that ultimately expresses human choices, human self-assertion, and man’s responsibility for his own fate.Hans Blumenberg has been associated with Kiel University in Hamburg since 1947. The book is included in the series Studies in Contemporary German Social Thought.

Table of contents :
The Legitimacy of the Modern Age……Page 2
Contents……Page 4
Series Foreword……Page 8
Translator’s Introduction……Page 10
Part I: Secularization: Critique of a Category of Historical Wrong……Page 32
Status of the Concept……Page 34
A Dimension of Hidden Meaning?……Page 44
Progress Exposed as Fate……Page 58
Instead of Secularization of Eschatology, Secularization, by Eschatology……Page 68
Making History So As to Exonerate God?……Page 84
The Secularization Thesis as an Anachronism in the Modern Age……Page 94
The Supposed Migration of the Attribute of Infinity……Page 108
Political Theology I and II……Page 120
Part II: Theological Absolutism and Human Self-Assertion……Page 154
Introduction……Page 156
World Loss and Demiurgic Self-Determination……Page 168
A Systematic Comparison of the Epochal Crisis of Antiquity to That of the Middle Ages……Page 176
The Impossibility of Escaping a Deceiving God……Page 212
Cosmogony as a Paradigm of Self-Constitution……Page 236
Part III: The ‘Trial’ of Theoretical Curiosity……Page 258
Introduction……Page 260
The Retraction of the Socratic Turning……Page 274
The Indifference of Epicurus’s Gods……Page 294
Skepticism Contains a Residue of Trust in the Cosmos……Page 300
Preparations for a Conversion and Models for the Verdict of the ‘Trial’……Page 310
Curiosity Is Enrolled in the Catalog of Vices……Page 340
Difficulties Regarding the ‘Natural’ Status of the Appetite for Knowledge in the Scholastic System……Page 356
Preludes to a Future Overstepping of Limits……Page 374
Interest in Invisible Things within the World……Page 392
Justifications of Curiosity as Preparation for the Enlightemnent……Page 408
Curiosity and the Claim to Happiness: Voltaire to Kant……Page 434
The Integration into Anthropology: Feuerbach and Freud……Page 468
Part IV: Aspects of the Epochal Threshold: The Cusan and the Nolan……Page 486
The Epochs of the Concept: of an Epoch……Page 488
The Cusan: The World as God’s Self-Restriction……Page 514
The Nolan: The World as God’s Self-Exhaustion……Page 580
Notes……Page 628
Name Index……Page 702

 

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Hans Blumenberg-The Legitimacy of the Modern Age (Studies in Contemporary German Social Thought)-The MIT Press (1985)

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Descarga: Carl Schmitt, “El Leviatán en la doctrina del Estado de Thomas Hobbes”

Carl Schmitt - El leviatán en Hobbes

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(Biblioteca de ética filosofía del derecho y política 109) Schmitt Carl-El Leviatán en la doctrina del Estado de Thomas Hobbes-Fontamara

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Descarga: G.S. Kirk & J.E. Raven “Los filósofos presocráticos”

presocráticos

Table of contents :
PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN……Page 3
LAS FUENTES DE LA FILOSOFÍA PRESOCRATICA……Page 8
CAPÍTULO I – LOS PRECURSORES DE LA COSMOGONÍA FILOSÓFICA……Page 15
CAPÍTULO II – TALES DE MILETO……Page 101
CAPÍTULO III – ANAXIMANDRO DE MILETO……Page 131
CAPÍTULO IV – ANAXIMENES DE MILETO……Page 187
CAPÍTULO V – JENÓFANES DE COLOFÓN……Page 212
CAPÍTULO VI – HERÁCLITO DE ÉFESO……Page 236
LA FILOSOFÍA EN EL OCCIDENTE (GRIEGO)……Page 283
CAPITULO VII – PITÁGORAS DE SAMOS……Page 285
CAPÍTULO VIII – PARMÉNIDES DE ELEA……Page 319
CAPÍTULO IX – ZENÓN DE ELEA……Page 350
CAPÍTULO X – EMPÉDOCLES DE ACRAGAS……Page 373
CAPÍTULO XI – FILOLAO DE CROTONA Y EL PITAGORISMO DEL SIGLO V……Page 432
CAPÍTULO XII – ANAXÁGORAS DE CLAZOMENE……Page 472
CAPÍTULO XIII – ARQUELAO DE ATENAS……Page 515
CAPÍTULO XIV – MELISO DE SAMOS……Page 521
CAPÍTULO XV – LOS ATOMISTAS: LEUCIPO DE MILETO Y DEMÓCRITO DE ABDERA……Page 537
CAPÍTULO XVI – DIÓGENES DE APOLONIA……Page 580
ABREVIATURAS……Page 604

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G. S. Kirk, J. E. Raven, M. Schofield-Los Filosofos Presocraticos-Gredos (1997)

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Descarga: Jorge Luis Borges, “This Craft of Verse (Charles Eliot Norton Lectures; 1967-1968)”

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Available in cloth, paper, or audio CD Through a twist of fate that the author of Labyrinths himself would have relished, these lost lectures given in English at Harvard in 1967-1968 by Jorge Luis Borges return to us now, a recovered tale of a life-long love affair with literature and the English language. Transcribed from tapes only recently discovered, This Craft of Verse captures the cadences, candor, wit, and remarkable erudition of one of the most extraordinary and enduring literary voices of the twentieth century. In its wide-ranging commentary and exquisite insights, the book stands as a deeply personal yet far-reaching introduction to the pleasures of the word, and as a first-hand testimony to the life of literature. Though his avowed topic is poetry, Borges explores subjects ranging from prose forms (especially the novel), literary history, and translation theory to philosophical aspects of literature in particular and communication in general. Probably the best-read citizen of the globe in his day, he draws on a wealth of examples from literature in modern and medieval English, Spanish, French, Italian, German, Greek, Latin, Arabic, Hebrew, and Chinese, speaking with characteristic eloquence on Plato, the Norse kenningar, Byron, Poe, Chesterton, Joyce, and Frost, as well as on translations of Homer, the Bible, and the Rub??iy??t of Omar Khayy??m. Whether discussing metaphor, epic poetry, the origins of verse, poetic meaning, or his own “poetic creed,” Borges gives a performance as entertaining as it is intellectually engaging. A lesson in the love of literature and in the making of a unique literary sensibility, this is a sustained encounter with one of the writers by whom the twentieth century will be long remembered. (20001106)

Table of contents :
Contents……Page 6
1 / The Riddle of Poetry……Page 8
2 / The Metaphor……Page 28
3 / The Telling of the Tale……Page 50
4 / Word-Music and Translation……Page 64
5 / Thought and Poetry……Page 84
6 / A Poet’s Creed……Page 104
1. The Riddle of Poetry……Page 132
2. The Metaphor……Page 135
3. The Telling of the Tale……Page 139
4. Word-Music and Translation……Page 141
5. Thought and Poetry……Page 144
6. A Poet’s Creed……Page 147
“On This and That Versatile Craft” – Calin-Andrei Mihailescu……Page 150
Index……Page 158

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Jorge Luis Borges-This Craft of Verse (Charles Eliot Norton Lectures_ 1967-1968) (2000)

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Descarga: The Complete Essays and other Writings of Ralph Waldo Emerson

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In 1803, Ralph Waldo Emerson was born in Boston. Educated at Harvard and the Cambridge Divinity School, he became a Unitarian minister in 1826 at the Second Church Unitarian. The congregation, with Christian overtones, issued communion, something Emerson refused to do. “Really, it is beyond my comprehension,” Emerson once said, when asked by a seminary professor whether he believed in God. (Quoted in 2,000 Years of Freethought edited by Jim Haught.) By 1832, after the untimely death of his first wife, Emerson cut loose from Unitarianism. During a year-long trip to Europe, Emerson became acquainted with such intelligentsia as British writer Thomas Carlyle, and poets Wordsworth and Coleridge. He returned to the United States in 1833, to a life as poet, writer and lecturer. Emerson inspired Transcendentalism, although never adopting the label himself. He rejected traditional ideas of deity in favor of an “Over-Soul” or “Form of Good,” ideas which were considered highly heretical. His books include Nature (1836), The American Scholar (1837), Divinity School Address(1838), Essays, 2 vol. (1841, 1844), Nature, Addresses and Lectures (1849), and three volumes of poetry. Margaret Fuller became one of his “disciples,” as did Henry David Thoreau.

The best of Emerson’s rather wordy writing survives as epigrams, such as the famous: “A foolish consistency is the hobgoblin of little minds, adored by little statesmen and philosophers and divines.” Other one- (and two-) liners include: “As men’s prayers are a disease of the will, so are their creeds a disease of the intellect” (Self-Reliance, 1841). “The most tedious of all discourses are on the subject of the Supreme Being” (Journal, 1836). “The word miracle, as pronounced by Christian churches, gives a false impression; it is a monster. It is not one with the blowing clover and the falling rain” (Address to Harvard Divinity College, July 15, 1838). He demolished the right wing hypocrites of his era in his essay “Worship”: “. . . the louder he talked of his honor, the faster we counted our spoons” (Conduct of Life, 1860). “I hate this shallow Americanism which hopes to get rich by credit, to get knowledge by raps on midnight tables, to learn the economy of the mind by phrenology, or skill without study, or mastery without apprenticeship” (Self-Reliance). “The first and last lesson of religion is, ‘The things that are seen are temporal; the things that are not seen are eternal.’ It puts an affront upon nature” (English Traits , 1856). “The god of the cannibals will be a cannibal, of the crusaders a crusader, and of the merchants a merchant.” (Civilization, 1862). He influenced generations of Americans, from his friend Henry David Thoreau to John Dewey, and in Europe, Friedrich Nietzsche, who takes up such Emersonian themes as power, fate, the uses of poetry and history, and the critique of Christianity. D. 1882.
Ralph Waldo Emerson was his son and Waldo Emerson Forbes, his grandson.

More: http://www.rwe.org/

http://plato.stanford.edu/entries/eme…
http://transcendentalism-legacy.tamu….
http://en.wikipedia.org/wiki/Ralph_Wa…
http://www.poets.org/poet.php/prmPID/201
http://www.pbs.org/wnet/ihas/poet/eme…
http://www.biography.com/people/ralph…
http://www.online-literature.com/emer…
http://www.emersoncentral.com/ (less)

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Ralph Waldo. Emerson-The Complete Essays and other Writings of Ralph Waldo Emerson -The Modern Library (1950)

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