Un mito tepehua sobre el diluvio: sabiduría de los viejos


LAS TORMENTAS

 

20190107_153557

 

San Juan

Las creencias tepehuas derivadas del mito, o alimentadoras de éste, manifiestan que en un principio el más poderoso de los truenos causaba estragos periódicos que terminaron cuando, según las versiones, Siní quedó embrocado a la orilla del mar o en el fondo del mismo, donde sus gozosas zambullidas producen un ruido especial. La función del mito es proporcionar a los tepehuas la seguridad psicológica de que su mundo, originalmente inestable, se ha regularizado más. Es un mundo que tiene una precipitación pluvial media anual de 1 700 a 2 000 m.m.

EL VIEJO DEL MAR

Antes vivía un hombre llamado Siní o San Juan que cada año inundaba el mundo, lo acababa. Este viejo era supremo, el que mandaba más. Pero un día pensaron quebrar el Tadehem o cerro Postectitla, porque por ese lugar bajaba Tijasdakanidakú. Muchos de los viejos hicieron la lucha para quebrarlo y no pudieron, y un día solicitaron ese favor a Siní y él dijo que haría la lucha. Entonces salió corriendo y lo quebró. No se lo creyeron y pusieron una tela en vez de cerro porque quería que se muriera. Lo mandaron otra vez y salió corriendo volando con todas sus fuerzas y al pegar en la tela la atravesó yéndose derechito adonde termina la tierra, donde cayó con la cabeza hacia abajo a la orilla del mar. Ahora cuando llega el día de su santo pregunta el día de su santo pregunta cuándo es porque quedó atontado del golpe y se le ha olvidado. Cuando pregunta le dicen que falta mucho y cuando llega el día de su santo no le dicen hasta que han pasado varios días. No le dicen la fecha precisa porque podrá acabar con el mundo como antes lo hacía. Antes cuando ya se acercaba el día, cuando iba a terminar el mundo, entonces los niños empezaban a hablar y a andar, las milpas crecían pronto y de inmediato producían bastante grandes elotes, y todas las cosas crecían pronto. Desde que se fue para abajo, al oriente, el señor Siní o San Juan nunca volvió a inundar el mundo hasta la fecha.

Sin el antecedente de Siní el siguiente mito de diluvio no se entendería cabalmente. Ahora se comprenderá por qué mantiene incrustada la creencia sobre los antiguos colapsos anuales. Tal mito, reinterpretado por la mentalidad indígena, edita la creencia de que la fuerza mayor de las tormentas primeras, in illo tempore, era mayor.

EL HOMBRE QUE HIZO SU CAJA CUANDO SE ACABÓ EL MUNDO

Hace mucho tiempo, en cada año se inundaba el mundo. Una vez un hombre construyó una caja para meterse ahí, y al llegar el día en que se iba a acabar el mundo se metió en su caja y encima puso el loro que tenía. Empezó a llover y el agua crecía más y más hasta que llegó al cielo. Como el agua hacía olas la caja pegaba en el cielo y el loro gritaba y se agachaba, por eso ahora anda así, caminando agachado porque se pegaba en el cielo.

Más tarde empezó a disminuir el agua, y por fin la caja quedó sobre la superficie de la tierra. Aquel hombre la abrió y no pudo salir luego porque la tierra estaba bien húmeda, blandita. Esperó que se secara y más tarde la tentó para ver si ya estaba dura porque tenía ganas de salir, hacer fuego y cocer todos aquellos pescadotes que habían quedado sobre la superficie de la tierra.

Aquel hombre salió, hizo fuego y empezó a cocer los pescados. En ese tiempo la tierra era plana, no había cerros y el cielo era azul claro, sin ninguna nube que apareciera a lo lejos. Había hombres que querían pintar el cielo y, al ver aquel humo que se levantaba a lo lejos, mandaron un ayudante a ver quién lo estaba haciendo, y traerlo vivo si era gente. Aquel hombre se fue derecho hacia donde se elevaba el humo y al llegar lo que hizo fue sentarse y empezar a comer los pescados cocidos en compañía de aquel hombre, y también iban juntos a levantar más pescado y algunos los desperdiciaban.

El ayudante dilató mucho, no llegaba. Entonces mandaron otro y lo que hizo fue bajar derechito a donde estaba el hombre que había hecho el fuego, lo mordió y se lo llevó prendido colgándole la cabeza. El otro compañero le siguió y ambos llegaron al lugar de donde habían salido para entregar a aquella persona. Preguntaron al primer ayudante: “Bueno, ¿y tú por qué te dilataste?” “Yo dilaté por esto: llegué ahí y vi aquel hombre cociendo los pescados, como había muchos muertos y algunos se estaban echando a perder, mejor le acompañé y comimos muchos pescados y estaban re’sabrosos.” Le dijeron: “Bueno, tú por haber desobedecido las órdenes, de aquí en adelante te alimentarás de cosas frías y desperdicios. Y tú que has cumplido con las órdenes te alimentarás calientito en toda tu vida.”

Desde entonces el hombre desobediente se convirtió en zopilote y se alimenta de desperdidcios, y el otro se convirtió en águila y se alimenta con animales vivos. Al hombre le quitaron la cabeza, se la pusieron en el ano. Es el castigo que recibió por haber humeado el cielo que ya no se pudo pintar y lo dejaron como está hasta ahora, y e, hombre aquel quedó convertido en mono.

 

Ante la potencia indiscutible de los viejos el hombre queda anonadado, y el mito transmite esa sensación de sometimiento que el hombre tiene ante los sobrenaturales regidores de las tormentas, muriendo cualquier émulo de Siní que ose utilizar sus instrumentos de trabajo. Pero, al mismo tiempo, el relato simboliza el respeto que merecen los objetos sagrados. En el templo nativo lakachínchin existe un bastión del rayo, que manipulan exclusivamente los adivinos, pues saben cómo frotarlo para producir lluvia, creyendo la gente que cuando ésta es copiosa obedece a que el adivino exageró el frotamiento. En consecuencia, siendo peligrosa la fuerza del bastón, el uso está reservado a los iniciados.

 

Roberto Williams García, Mitos Tepehuas, SEP 1972, pp. 76-80.

 

 

Un comentario en “Un mito tepehua sobre el diluvio: sabiduría de los viejos

  1. Sugiero leer en relación con esto desde el mundo normativo: El animismo, interpretación social de la naturaleza en Kelsen Hans, Teoría pura del derecho, México, Coyoacán, 2012

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s