Grupo Huatusco – ¿Por que no crecemos? Hacia un consenso por el crecimiento de México. Reflexiones de 54 economistas (Tercera Parte)


3. EL CRECIMIENTO ECONÓMICO EN MÉXICO

EL CRECIMIENTO ENTRE 1940 Y 1980

En los 30 años que transcurrieron entre 1940 y 1970 la economía mexicana mostró un comportamiento excepcional en materia de crecimiento. Destaca el periodo entre 1954 y 1970 en el que ese crecimiento ocurrió en un contexto de gran estabilidad macroeconómica, la etapa del llamado “desarrollo estabilizador”. En ese periodo, el producto interno bruto creció a tasas cercanas al 7 por cierto anual.

En la década de los setenta, la estrategia que había seguido la economía mexicana mostró signos de agotamiento. Un primer diagnóstico indicó que era necesario mantener altos niveles de inversión y buscar políticas más explícitas de redistribución de la riqueza en lo que se denominó la estrategia de “desarrollo compartido”. Para mantener el ritmo, se incrementó la inversión pública y se ampliaron los programas sociales a través de un mayor déficit en las finanzas públicas. El entorno externo, que había favorecido el desarrollo en las décadas anteriores se volvió más hostil. El embargo petrolero de 1973 y el abandono del sistema de Bretton Woods cambiaron radicalmente el contexto financiero de la economía mexicana.

EL CRECIMIENTO ENTRE 1980 Y 2003

A principios de la década de los ochenta, los términos de intercambio mostraron un importante revés y el gobierno mexicano no tuvo más remedio que iniciar un fuerte proceso de ajuste fiscal. En 1982, México detonó la crisis de la deuda externa latinoamericana. El resto de la década se dedicó a continuas renegociaciones que no lograron restablecer la capacidad de gestión del gobierno hasta 1990 en que se concretó un acuerdo definitivo sobre la deuda, que además de renegociar el esquema de pagos incorporó una condonación parcial.

La entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte a principios de 1994 simboliza una nueva etapa de política económica marcada por la institucionalización de la apertura comercial. Sin embargo, a finales de ese mismo año, México sufrió de nuevo una fuerte crisis financiera. El gobierno fue incapaz de enfrentar vencimientos de deuda de corto plazo denominada en dólares. La crisis provocó una aguda caída del ingreso nacional y una nueva espiral inflacionaria. La credibilidad en las políticas públicas adoptadas entre 1985 y 1994, incluyendo a la apertura comercial, las privatizaciones y el redimensionamiento del aparato económico gubernamental, se debilitó.

A pesar de lo severo de la crisis, las exportaciones mexicanas respondieron más rápidamente al ajuste cambiario que en el pasado, gracias al Tratado de Libre Comercio. Ello dio un mayor margen de maniobra al país en la generación de divisas y la deuda externa se pudo reestructurar rápidamente. El paquete de ayuda financiera acordado con el gobierno de los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional se pagó de manera anticipada y la economía mexicana retomó una senda de crecimiento a partir del cuarto trimestre de 1995.

En 2000, la ciudadanía decidió que era momento de un cambio de partido en el poder y llevó el PAN a la Presidencia de la República. El cambio de administración se dio sin contratiempos y sin que apareciera el fantasma de las crisis de fin de sexenio que afectaban a la economía mexicana desde 1976. Sin embargo, por razones ajenas al cambio político, entre las que destaca la desaceleración de la economía mundial, el crecimiento se detuvo. La tasa de crecimiento promedio del PIB real entre 2001 y 2003 ha sido inferior al 1 por cierto. La creación de empleos ha sido insuficiente y las expectativas de mayor bienestar de la población no han sido satisfechas.

UN BALANCE DE LA ECONOMÍA MEXICANA: 1980-2003

Crecimiento per cápita, desigualdad y pobreza

En la etapa más reciente de su historia, el crecimiento económico de México ha sido claramente insatisfactorio. Entre 1980 y 2003, el Producto Interno Bruto por habitante prácticamente no se ha movido (al cierre de 2003 es aproximadamente de 6 mil dólares anuales por persona).

Adicionalmente, la desigualdad y la pobreza han aumentado. El coeficiente de Gini –una medida de la desigualdad que tiene un valor máximo de uno y uno mínimo de cero, correspondiente a la total igualdad– pasó de 42.5 en 1984 a 48.1 en 2000. El porcentaje de hogares en pobreza moderada –con ingresos menores a 2 dólares diarios– aumentó al pasar de 30% en 1984 a 33% en 2000. Es además alarmante que el día de hoy el 89% de los hogares del decil más pobre de la población no cuente con acceso a la seguridad social.

El ahorro también está sesgado significativamente. La tasa de ahorro del décimo decil de ingreso (el decil de mayores ingresos) representa aproximadamente el 75% del ahorro privado total, mientras que las tasas de ahorro de los primeros cuatro deciles son negativas. Más gravemente, esta situación ha cambiado poco en los últimos 20 años.

Por otra parte, el nivel de vida por entidad federativa en México refleja una clara desigualdad de capacidades y oportunidades. Mientras que en las zonas metropolitanas más prósperas el PIB per cápita es de aproximadamente 14 mil dólares, en los estados de bajos ingresos del Suereste apenas alcanza los 2 mil dólares.

Sin embargo, esto no necesariamente significa que la calidad de vida en las regiones de mayores ingresos sea satisfactoria o haya mejorado. Por ejemplo, el número de denuncias por robo ha aumentado considerablemente en los últimos 20 años en las grandes ciudades. Además se han observado un creciente deterioro del medio ambiente, un desarrollo urbano desordenado y congestionamientos viales cada día mayores, entre otros factores que disminuyen el bienestar.

Al mismo tiempo han aumentado las actividades informales (que incluyen el ambulantaje y las actividades sin registro y sin local), con los consecuentes costos sociales asociados a ellas. En las 16 ciudades más importantes del país, estas actividades han alcanzado ya al 24% de la población económicamente activa y han mantenido una tendencia creciente desde principios de los noventa.

Algunos avances nada despreciables: Estabilidad macroeconómica, superación de crisis y exportaciones

A pesar de que el PIB per cápita no ha mejorado, en un balance de la economía mexicana a partir de 1980, es conveniente mencionar que ha habido avances en ciertos sectores y –quizá más significativamente– que se superó rápidamente la crisis económica más grave de la historia moderna del país. En este contexto, la estabilidad macroeconómica con la que hoy contamos –en gran parte sustentada en la autonomía del Banco de México–, la institucionalización de la apertura comercial como promotora de una mayor eficiencia productiva a través del TLC y otros acuerdos comerciales, la reforma del sistema de pensiones de asegurados al IMSS, la introducción de programas sociales efectivos, y la creación y consolidación del Instituto Federal Electoral, son sólo algunos ejemplos de políticas públicas que han beneficiado a la sociedad.

En el caso de la estabilidad macroeconómica se relevante el hecho de que la inflación anual se ha reducido de un máximo de 159% en 1987, a niveles cercanos al 4% como ocurre actualmente.

También destaca que después de la pronunciada caída del PIB en 1995, de 6.2% –la mayor en más de 60 años–, la economía mexicana se haya recuperado rápidamente y crecido más de 5% en promedio anual entre 1996 y 2000.

En el manejo de las finazas públicas resalta el hecho de que se haya mantenido un superávit primario promedio positivo –superior al 1.7 por cierto– entre 1983 y el momento actual, lo que refleja una constante disciplina en el manejo del presupuesto federal.

Finalmente, en el ámbito de la actividad del comercio internacional, la apertura de México –medida por el cociente de exportaciones más importaciones entre el PIB– ha pasado del 20% en 1980 a cerca de 60% en la actualidad. Al mismo tiempo, las exportaciones no petroleras han aumentado del 26% de las exportaciones totales en 1982 a alrededor del 90%, eliminando la dependencia monoexportadora que ha aquejado a las economías latinoamericanas a lo largo de su historia independiente. [1]

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[1] Del libro: ¿Por qué no crecemos? Hacia un consenso para el crecimiento en México: Reflexiones de 54 economistas. Sin editorial. México 2004.

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