José Antonio Marina – Elogio y Refutación del Ingenio (Fragmento Final)


II. ¿CÓMO JUEGA LA INTELIGENCIA?

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El uso lúdico de la inteligencia no es compatible con el uso serio. Esto pone a la ciencia y a la técnica en inferioridad de condiciones, porque están sometidas al principio de realidad y no pueden tomarse tantas libertades. Son racionalidades esclavizadas. El ingenio es, en cambio, la inteligencia turulata. Cristine Buci-Glucksman ha titulado su libro sobre el barroco: La folie du voir. Según ella, en esa época el lenguaje perdió sus referencias ontológicas. <<Al carecer de referente primero, el mundo oscila entre la apariencia y la aparición, entre el gozo y la muerte, entre el sueño y la realidad, en una autoexposición apasionada de sí misma y de las formas>> (Buci-Glucksman, 1986).

Ni la ciencia ni la técnica pueden perder su referencia al mundo: sería un accidente patológico. La técnica, como productora de utensilios, puede hacerse ingeniosa si trunca su finalidad práctica e inventa objetos inútiles o imposibles. Jacques Carelman ha inventado un utillaje de racionalidad perversa. Sus tenazas flexibles, las fundas de viaje para perros, el martillo de mango curvo especial para clavos difíciles, nos remiten al mundo del ser-a-la-mano, que diría Heidegger, pero defraudan nuestras expectativas. Son chistes materializados.

También la ciencia puede convertirse en juego y zafarse de su finalidad propia, que es conocer la realidad. Puede hacerlo confinándose en el formalismo (los juegos matemáticos, por ejemplo), o estudiando irrealidades. Un matemático, Alexander Keewatin Dewnei, ha publicado varios trabajos sobre el <<Planiverso>>, un imaginario universo bidimensional, cuya existencia no es lógicamente imposible, y del que ha elaborado la teoría y la práctica. Ha llevado su humorada hasta diseñar objetos de uso doméstico para ese mundo laminar.

Estos casos patológicos confirman que el ingenio implica el rechazo de los fines. Disfruta con su propia actividad. Es el juego que juega la inteligencia consigo misma, en el que todas las operaciones intelectuales resultan transmutadas, como este capítulo ha mostrado. [1]

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[1] Del libro: Marina, José Antonio. Elogio y refutación del ingenio. Anagrama, España 2004.

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