José Antonio Marina – Las arquitecturas del deseo


CM 504
Durante milenios, la humanidad ha desconfiado de la fuerza del deseo, y ha intentado refrenarlo. La sociedad opulenta en que vivimos altera esa tradición. Tiene que estimular los deseos para sobrevivir. Hasta ahora, la economía estaba dirigida por la demanda. Ahora se rige por la oferta: primero se produce y después se crea en el público la necesidad de lo producido. Al investigar este asunto, Marina descubre que carecemos de una «teoría del deseo». ¿Qué es, de dónde procede, cuáles son sus determinismos, cómo se manipulan o se educan? «Deseo» es un término psicológico, pero la psicología lo elude. Es una fuerza sociológica, pero el mercado se limita a utilizarla. A lo lejos resuena la voz de Spinoza: «La esencia del hombre es el deseo.» Al fragmentarse sus deseos, también la esencia humana se fragmenta, y necesita una operación de bricolaje que la unifique. Al final, aparece un nuevo personaje: el espíritu.
HEMEROTECA DE EL CULTURAL
Miércoles, 12 de Marzo 2008 Miércoles, 12 de Marzo 2008 / Publicado
el 06/12/2007 LETRAS : Ensayo
Las arquitecturas del deseo
José Antonio Marina
Anagrama. Barcelona, 2007. 200 páginas, 16 euros

Autor de una obra tan extensa como transversal y premiada, José Antonio Marina no necesita ser presentado al lector. Como él mismo narra en el primer párrafo de este volumen, todos los años le entrega a Jorge Herralde, editor de Anagrama, un nuevo libro. En dicho sello se puede encontrar el núcleo duro de su escritura, si bien ésta se derrama en otras editoriales y en abundantes intervenciones en conferencias, seminarios y medios de comunicación.

Tras su polémico libro de texto de Educación para la ciudadanía, la aparición de Las arquitecturas del deseo significa la vuelta a su viejo estilo detectivesco. En Memorias de un investigador privado (La Esfera de los Libros, 2003) podemos leer que “más que filósofo o científico, me considero un detective a sueldo”. Acierta el filósofo: un repaso a sus textos confirma un fino y especial olfato para detectar las cuestiones que más preocupan tanto de modo individual como colectivo a la sociedad de nuestros días. Publicaciones suyas en torno a Dios y el papel de la
religión, el miedo, la sexualidad o la dignidad personal lo atestiguan.

Las arquitecturas del deseo lleva por subtítulo Una investigación sobre los placeres del espíritu. Fiel al estilo rizomático de Marina, el lector se encuentra con un libro que arranca en el Diccionario de los sentimientos (Anagrama, 1999). El segundo capítulo, “El léxico del deseo”, analiza aportaciones de autores
fundamentales como Spinoza, San Agustín o Deleuze, y prepara adecuadamente la entrada a un tema tan enrevesado
como es el del deseo, capítulo de suma utilidad para la lectura de Las arquitecturas del deseo.

El primer acierto de este libro es la elección de su contenido. Los individuos tienen mucho de sujetos deseantes, y una reflexión sobre un componente tan esencial a la personalidad como es la estructura del deseo es relevante se mire por donde se mire. Marina sostiene que “los deseos humanos, por muy anclados que estén en nuestra fisiología son espirituales y son una exclusiva humana” que puede estar sometida a patologías tanto por exceso como por ausencia o desviación. Tras colocar esta base conceptual, Marina sitúa al lector frente a la descripción del deseo armada en once rasgos que van desde entender el deseo como una experiencia afectiva hasta deslindar el desear del querer. A continuación, descubre los tres grandes ejes del deseo: los “deseos matriciales” determinados por la biología, sobre todo por las hormonas, los “deseos derivados del carácter” y los “deseos derivados del proyecto personal”.

Por último, Marina analiza la aparición del deseo en su forma cotidiana. En su opinión, “la naturaleza humana se define por tres grandes deseos”: bienestar personal, deseo de relacionarse socialmente y deseo de ampliar las posibilidades de acción. Dicha tríada estaría sometida a un proceso de expansión que Marina formaliza en seis leyes. Por la primera se afirma que “los deseos se amplían cuando se amplían las necesidades”, y según la última ley el “deseo humano nunca queda saciado”.  Bienvenida sea una meditación sobre el deseo, término que, si bien los psicólogos relegan frente a otro más de su gusto, la motivación, y los sociólogos olvidan frente al de interés, encarna y cristaliza una preocupación presente en la hedonista sociedad actual.

SARABIA, Bernabé
2 comentarios
  1. Queridos amigos: Os invito a compartir un vídeo, que fue filmado en mi intervención en el encuentro de educadores que tuvo lugar en Barcelona, con motivo de los talleres dirigidos por Noemi Paymal sobre Pedagogía 3000. Su título es “Educar más allá de las creencias: liberando al corazón”. A ver qué os parece…
    La dirección para acceder a él es: 

      Felices encuentros. Un cordial abrazo
                                          Carlos González
     P.D  Temática del vídeo:
    ¿Cómo puede un maestro empoderar a sus alumnos? O lo que es lo mismo:
    ¿Dónde está nuestro poder para cambiar las cosas que no nos gustan, para cumplir nuestros sueños….? ¿Por qué no podemos aplicar todo lo que hemos aprendido en seminarios y talleres? ¿Qué nos impide como educadores enseñar de otra manera? ¿Qué pasa con nuestro valor…? ¿A qué tememos y por qué…?
    No existe la cobardía, sino los obstáculos al valor
    Esos obstáculos están en nuestras creencias, muchas veces invisibles para nosotros mismos. Reconocerlas y saber jugar con ellas es la clave para ceder el poder al corazón, y conseguir el empoderamiento de nuestros alumnos o hijos.
    Para más información:
    http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com/

  2. IRENE dijo:

    considero que el libro es muy bueno y te hace reflexionar bastante, pues es un gran problema el cambio que ha sufrido el concepto de deseo hasta el punto de que nos hemos convertido en una sociedad orientada al consumo y a la infelicidad cuando no podemos satisfacer nuestros “deseos”

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