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Archivos diarios: junio 7, 2009

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Dr. Alejandro Werner Wainfeld, Subsecretario de Hacienda

El pasado jueves 4 de Junio, se llevó a cabo el cuarto encuentro ex-ITAM público en las instalaciones de la Torre Mayor organizado por la sociedad de ex alumnos del Instituto Tecnológico Autónomo de México en la Ciudad de México. El tema elegido para la reunión fue el rol de los organismos financieros internacionales en el marco de la crisis económica mundial. Los ponentes invitados fueron el Dr. Alejandro Werner Wainfeld, Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, así como Dr. Axel Van Trotsenburg, Director del Banco Mundial para México y Colombia y el Dr. Ellis Juan, Representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en México.

Ahora bien, me parece importante destacar tres puntos en común de los ponentes. El primero es el reconocimiento generalizado de las fallas en la regulación del sistema financiero al permitir una política préstamos no calificados o lo suficientemente riesgosos como para generar desequilibrios en espiral en la economía internacional, partiendo de los cada vez más interdependientes mecanismos de transmisión financiera, traducido a su vez en fuertes caídas de la economía real como en el caso de México. También tomemos en consideración que ha sido en Estados Unidos donde se ha generado esta crisis que ha afectado el volumen general de empleo en diversos países, trayendo como consecuencia la considerable disminución de la demanda agregada, del ingreso y de la capacidad de ahorro de una economía la cual es indispensable para garantizar algún crecimiento económico. Es precisamente el hecho de que haya sido Estados Unidos el país responsable de esta crisis, el que pone en tela de juicio no únicamente la reputación de la capacidad de los bancos y de la Fed para sobrellevar el sistema económico basado en mucho en las instituciones financieras y la ortodoxia del monetarismo, sino también el paradigma supersatanizado (sic!), del laissez faire en cuanto que es una política de completa anarquía de los mercados pues si bien la ideología del dejar hacer-dejar pasar funciona bajo cierto caso, principalmente en el beneficio del comercio internacional (ojo, este beneficio únicamente es tangible si dos economías tienen similares estructuras jurídicas y de producción económica, más evidentemente no es así dada la existencia de diferencias políticas y sociales, lo cual se tuvo que haber considerado en el TLCAN), la extensión de esta ideología a diversos sectores de la economía, lo único que provoca es la cuasi-legitimación científica (y muy elegante) del comportamiento de los mercados financieros. No estoy en contra de las instituciones financieras, sino que mi interés es únicamente el de  resaltar que bajo cierta regulación, la eficiencia y el equilibrio de los mercados puede garantizar mayor estabilidad macroeconómica.

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Dr. Axel Van Trotsenburg, Director del Banco Mundial para México y Colombia

Un segundo punto es la retrospectiva de la actual coyuntura económica con su equivalente en la década de los treintas. El panel de invitados afirmó correctamente que esta crisis llamada la Gran Recesión no ha sido tan devastadora como la llamada Gran Depresión y que por lo menos en el caso de México, el presupuesto de divisas ha permitido cierta garantía en el tipo de cambio, aunado a una reciente nueva línea de crédito con el FMI lo que permite cierto colchón ante el generalizado problema (sobre todo en Europa) del déficit en la balanza comercial. En relación con la dicha restrospectiva, se comentó que si bien la disminución del empleo no ha sido tan brutal como la de la Gran Depresión, se seguirá recurriendo a una política de gasto público suavizado. Lo que me llama la atención y provoca curiosidad es que esta política no es exclusiva de México, sino que gran parte del mundo incurrirá en el antes citado déficit  para garantizar cierto nivel de producción y de empleo. Lo interesante de esto último es saber cómo reaccionarán las diversas economías que incurran en dicho déficit dada la interdependencia de los mercados en el contexto nunca antes visto de que prácticamente se tarda nada el contagio a sectores y naciones. ¿Qué organismos y en qué medida estarán dispuestos a financiar el déficit? Es evidente que los tenedores de bonos son importantes en esto último pero ante la nueva perspectiva mundial donde la información prácticamente vuela y los mecanismos de transmisión son casi instantáneos, se nos presenta un nuevo panorama mundial en sus acepciones económica, política y social.

Finalmente, los ponentes perfilaron el debate hacia el apoyo interregional tanto del BID como del WB a las economías en vías de desarrollo. Si bien existe la política de que en la medida que una economía crece, adquietre más responsabilidades para con países emergentes en el sentido económico, también es notable que las economías desarrolladas sean tan frágiles ante desequilibrios generalizados de las finanzas, lo cual tanto a países industrializados como a países en vías de desarrollo afecta por igual en el nivel de ingreso, por lo que en un escenario real, conlleva que millones de personas caigan en la pobreza.

Sin duda que la conclusión fue una mínima regulación de los organismos financieros a nivel mundial, lo cual transferido a la esfera política se traduce en repensar  políticas estatales que puedan conciliar la libertad de los mercados con la regulación mínima que se requiere para evitar crisis que se originan mayoritariamente por el abuso del laissez-faire. Digamos que se ha sobreexplotado y llevado esta ideología más allá de sus límites lo cual por supuesto no implica en lo mínimo un inmediato desecho de la misma, sino un proceso de revisión en el funcionamiento interdependiente de las instituciones financieras. Este es un debate de capital importancia, no sólo para los economistas, sino también para políticos, académicos y sociedad civil en general.

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Muchas veces podemos llegar a pensar que una pelìcula no es más que una catarsis que se desenvuelve en esferas distintas a nuestra realidad en un evidente desvínculo de el arte con la mundaneidad cotidiana a la vida. Me parece que esta división entre la realidad con el mundo de la cinematografía se puede deber a la exagerada fantasía a la que nos tiene acostumbrada la industria filmográfica. Pareciera que el arte se remite a una fábrica donde se producen al por mayor las ideas, historias y emociones que se basan en mucho en lo que el ser humano es en el mundo, pese a que en más de una ocasión la idealización de los mundos sociales no obedezca a una temporalidad definida en términos de nuestra conciencia actual, de tal suerte que podemos apreciar una película de sociedades futuras como de antiguas batallas. En ambos casos se presenta la constante universal bastante antropocéntrica por cierto del ser humano en diversas situaciones que apelan casi siempre a la política social. Esta representaciòn que a veces cae en falacias antropomórficas es la imagen-movimiento y la imagen-tiempo que caracteriza a la Historia, al cambio o devenir pero asimismo reafirma su contrario que es el no cambio, la seguridad, lo estático y la indagación por la naturaleza en este caso, del ser humano cuyo desenvolvimiento entre cotas temporales nos indicaría que los supuestos que conforman el sistema en el que nos hemos formado, a decir, el egoísmo y el utilitarismo conforman una constante infalible en cualquier época.

En la película Despertando a la vida (Waking life), su guionista y director, Richard LInklater, precisamente representa el antropocentrismo al colocar en el centro en una aparente inconexión de personajes, a un sujeto que a mi juicio, vendrìa siendo el ser humano en su afán de encontrar respuestas a la incertidumbre con el fin de entenderse a sí mismo, alcanzar cierto estado de conciencia que permita dotar de sentido a la realidad que por muy ilusoria que pueda ser, termina siendo asequible a nuestros sentidos más humanos. Si bien es cierto que la película se encuentra pletórica de contenidos filosóficos llegando a mencionar a pensadores como Platón, Santo Tomás, Nietzsche y demás, el existencialismo es la corriente que destaca por la terrible angustia en la que sume al individuo frente al límite corporal de la muerte. Sin embargo, a lo largo de la película, los diálogos apuntan a la idea que sugiere un nivel de trascendencia espiritual a partir de nuestra capacidad en vida corpórea de elegir lo que queremos hacer, de disyuntivar, de ser libres y formar nuestra propia realidad a través del entendimiento mutuo, apoyado por el subjetivismo que a mi parecer, desemboca en universalidad de la conciencia.

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La película es un llamado a repensar nuestra sociedad a través de la introspección personal. No sé si existe un sueño colectivo donde la realidad sea más que un estado mental de nuestra primigenia humanidad, bastante contraria a esa civilidad que se nos trata de inculcar. La Historia es un proceso temporal que es únicamente entendible a través de las categorías de espacio y tiempo lo que un sentido estrictamente científico se ha entendido como evolución, lo cual traducido a lenguaje cotidiano es la bùsqueda por entender la famosa naturaleza de nuestro ser. ¿De dónde venimos? ¿a dónde vamos?

Al final, la película sugiere una liberación, un despertar a la vida, pero no a la vida que entendemos, sino a una nueva vida desconocida que algunos podrían acusar de metafísica, de intangible. No cabe duda que cualquier persona puede entender la película como quiera, unos con más optimismo que otros. El sustento brindado es la reticulación de esferas  vivenciales que no es compatible con la especialización o la división del trabajo en nuestra sociedad actual. En otras palabras, la película sugiere que vivimos en una película, la película de nuestra vida, moldeable a las decisiones personales lo que trae como corolario el derrumbe de estructuras sociales que se encargan de indicar que dentro de la industria filmográfica, una película es precisamente eso, una película de fantasía y nada más.