La sinfonía “Heroica” de Beethoven en la sala Nezahualcóyotl


Sala Nezahualcóyotl, MéxicoSubyacente a la materia musical de la tercera sinfonía de Beethoven, pasan cual río agitado en estrepitosos y salvajes rápidos, las diversas manifestaciones ideológicas que heredó la modernidad y la Ilustración francesa. Pero en realidad no contemplamos sólo una unificación musical de expreso corte artístico, sino que los grandes ideales humanos como la libertad, la igualdad y la fraternidad en la interpretación del gran músico se contraponen al inicio de la decadencia de los mismos, y aunque más tarde, pensadores como Hegel darían sustento al idealismo alemán, los cimientos del optimismo ilustrado se colapsan en sí mismos en la figura de un sólo hombre: Napoleón Bonaparte.

Este es el desencanto sufrido por el compositor de obras magnánimas como la novena sinfonía (obra que actualmente es el himno oficial de la Unión Europea), que nos relega a un pasado  punto de inflexión entre la modernidad y la posmodernidad. La idea de la decadencia nietzscheana se gesta precisamente en los albores del siglo XIX, aunque la misma fenomenología del mundo posmoderno tiene raíces en el siglo XVIII. Es así como debemos -no en alguna forma imperativa- entender la tercera sinfonía Heroica de Beethoven a lo largo de sus cuatro movimientos –Allegro con brio, Adagio assai, Allegro y Allegro molto-Poco Andante-Presto-, como rompimiento, innovación y realidad ante el la idílica idea de la razón.

Es sabido que Beethoven pensaba dedicar la sinfonía a Napoleón y también es sabido que decidió no hacerlo frente a la proclamación del político como emperador;  frente a la caída del detentor del republicanismo francés ante el dogmatismo del centralismo. La sustitución en el segundo movimiento de una marcha triunfal por una marcha fúnebre refleja este pesar. Todo esto ha ocurrido alrededor del año 1805, mismo de su estreno y aquellos personajes han sido inmortalizados en el legado musical dentro del marco de la sinfonía.

Es esta apasionante disonancia ideológica la que nos ha ofrecido la Orquesta Filarmónica de la UNAM en el tercer programa de su segunda temporada. No cabe duda de que el sentimiento de frustación ante la realidad, se ve esperanzando hacia un cierre majestuso que manifiesta la actualmente olvidada “razón” del romanticismo, que es la de la naturaleza igualitaria del ser humano. En la posmodernidad pues, la Sala Nezahualcóyotl ha sido el recinto que revive tales esperanzas en el corazón por demás palpitante de los asistentes y de aquellos que han gozado al escuchar e interiorizar la música de Beethoven.

2 comentarios
  1. krisstyna dijo:

    En tu blog siempre me entero de cosas que no sabía!
    Definitivamente, me tienes que llevar a la Sala Nezahualcóyotl, lástima que ya haya pasado ese concierto😦

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