El legado de John Maynard Keynes y la economía actual


John Maynard Keynes

Me ha parecido buena idea empezar nuestros lunes de economía con un llamado al conocimiento sintético donde por un lado se examina la historia y por el otro, ese mismo contenido se pone en perspectiva con los problemas actuales en materia económica. Pero hablar de economía es hablar de fibras sociales que están en estrecha armonía o desarmonía con el contexto político en el que se presente, por lo que nos es prácticamente imposible entender la economía en su conjunto sin un análisis nacional e internacional donde actualmente se debaten las teorías neoclásicas en relación con su aplicación por medio de las políticas públicas y el papel que se le atribuye al Estado y a la autoridad monetaria o fiscal en materia de crecimiento económico. Este debate ha sido muy documentado y tratar de exponer a fondo estas ideas, no nos es posible en este espacio, pero sí en un momento posterior, tal vez, dentro de un mes, en la síntesis conceptual de lo escrito en estas primeras semanas, donde espero poder poner en tela de juicio algunos de los supuestos detrás de los modelos económicos y por supuesto, des-satanizar el papel de la economía diferenciando entre lo que es correcto pero no verdadero y lo correcto y verdadero en la inserción de nuestra ciencia como sector complementario del complejo todo social.

En su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, el gran economista británico formula algo nunca antes hecho hasta la publicación de su libro que consiste en lograr un gran aproximamiento a la generalización del funcionamiento de la economía, preocupándose entre otras cosas, por el nivel de empleo que permita con aumento del ingreso y consecuentemente una expansión de la economía. Por supuesto que esto es bastante rebatible en más de un punto en cuanto filosofía de la sociedad se refiere, pero tampoco quiero exponer demasiado en estos albores blogianos de economía, por lo que mejor, no describamos lo que cualquier página de tareas te puede comentar al respecto de Keynes y consultemos los cimientos históricos de la economía Keynesiana.

Desde Aristóteles (por ser de los primeros en entender la parte analítica del oikos nomos), la economía ha sido principalmente una preocupación social, pese al desarrollo de las herramientas matemáticas que permiten una mejor visualización de los conceptos, por lo que pretender relegar la economía únicamente a una ciencia exacta es comenter un error grave pues sabemos que el fin de nuestra materia es entender las relaciones comerciales y de bienestar de las personas y las naciones en cuanto puedan ofrecer un mejor nivel de bienestar. Claro que este bienestar ha sido duramente criticado por la antropología, la filosofía, la teoría política en cuanto que se aduce un papel “consumista” y despersonalizado al ser humano, tema de por sí ya bastante polémico y apasionante que trataremos en su momento. Regresando al desarrollo de esta materia, Keynes logra entender y sintetizar el conocimiento de sus pasados más próximos y lejanos, reunirlos y explicar bien que mal, el comportamiento de la sociedad económica en algún contexto especial, en el caso de Keynes, la economía de entreguerras y de crisis, como la de 1929. Después de Aristóteles, los escolásticos de la Edad Media fueron el puente necesario más no suficiente para la que se ha dado por llamar “época clásica” de los grandes economistas, entre ellos, Adam Smith, Robert Malthus, David Ricardo, Jean Baptiste Say, Karl Marx, entre otros.  El gran aporte de Keynes consiste en conciliar las teorías de estos pensadores con los descubrimientos matemáticos de finales del Siglo XIX,  con la llamada “revolución marginalita” representada por Menger, Walras, Jevons, Marshall y la consecuente economía austríaca que se desprende de la conjunción entre neoclasicismo y el problema de las recesiones. Por supuesto que Keynes refuta muchas ideas, como la llamada “Ley de Say” o ley de los mercados, la cual establece que la oferta crea su propia demanda (lectores, no se preocupen, todos los términos quedarán aclarados en posteriores entradas, por ahora, trato de introducir ideas generales) y este es un núcleo vital de su pensamiento.

En el logro de desprenderse de su tradición neoclásica ortodoxa y poner en duda e incluso derrumbar muchos de los argumentos de sus profesores y colegas para explicar la razón de la crisis económica y cómo salir de ella, radica el éxito de la teoría Keynesiana. Pero hablar de este personaje implica conocer su entorno así como el entorno mundial y el pasado donde se han gestado muchas de las nociones básicas del funcionamiento de la economía, incluido el llamado “deconstructivismo” filosófico del S. XX, donde varios estudiosos del tema han vertido valiosísimas opiniones y estudios al respecto. A final de cuentas, todo esto ayuda a entender el por qué actuamos como actuamos. En próximas entradas del lunes de economía me dedicaré a revisar paso por paso el proceso que nos lleva desde la incipiente teoría económica de Aristóteles (pero no por eso es desdeñable), hasta los grandes progresos en materia matemática que ayudan a la economía en la elaboración de modelos que explican la realidad (aunque no por esto se garantiza un “mejor” resultado social; esto lo podemos encontrar por ejemplo, en el origen de las guerras mundiales). Como ven, hay mucho por exponer y será materia de este espacio, desentreñar el camino de la economía a los lectores y llevado el ritmo del aparato conceptual y masa crítica, poder opinar sobre la situación actual de la economía (Mayo de 2009).

Termino esta entrada con la recomendación de un par de libros para aquellos curiosos que quieran seguir de cerca los lunes de contenidos económicos. Estos libros son:  1) Schumpeter, Joseph. Historia del Análisis Económico, Ariel Economía, España, 1995 y 2) Keynes, J.M. Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, Fondo de Cultura Económica, México, 2003. Por cierto, la pintura del día es la siguiente:

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Michelangelo Merisi da Caravaggio, exponente del movimiento barroco y su cuadro El amor victorioso, del año 1602. Podemos apreciar a Cupido triunfante sobre varios saberes: la música, la ciencia, la guerra y el poder del Estado. Sólo le faltó representar a la economía, ¿no creen?

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