La filosofía de Anaximandro de Mileto


Anaximandro

El primer post de este blog se titula ‘El inicio del kosmos’ en un intento de establecer interrogantes de las cuales deriven respuestas sobre la síntesis filosófica y por ende práctica, de la humanidad. Si empezamos a tomar el curso de las ideas que siguen la tradición de esta pregunta, nos remontamos a Anaximandro que es considerado el primer filósofo de gran innovación en sus ideas. Algo que me llama la atención es la relación entre la idea del movimiento tanto en Anaximandro como en Hegel, sólo que este último lo desarrollaría de acuerdo al contexto en el que su pensamiento se ideó. Retomando la bibliografía de referencia que se ha utilizado a la fecha, les comparto el pensamiento del filósofo de Mileto.

“También de Mileto, vivió Anaximandro a mediados del siglo VI. Sabemos que escribió un libro que todavía era leído en tiempos de Aristóteles. En él, Anaximandro es el primer filósofo que explícitamente se interroga acerca del arché, del gobierno o del principio de todas las cosas. Esta preocupación filosófica no estuvo nunca separada de intereses prácticos. Como Tales, Anaximandro tuvo interés por la política y fundó una colonia en Apolonia; también como Tales se ocupó de problemas técnicos y es muy probable que a él se deba el primer mapa. Su interés por la astronomía le llevó a dar una nueva versión, mucho más moderna y exacta, sobre la naturaleza del mundo. La Tierra, cuerpo celeste, tiene forma cilíndrica. Suspendida en el centro del espacio está rodeada por las estrellas, todas ellas hecas de fuego. Lejos quedan ya los días de Homero y aun los de Tales, su propio maestro. Pero si Anaximandro tuvo importancia en sus actividades prácticas y científicas, no la tuvo menor en cuanto trató de explicarse el origen del universo, su causa y su principio único. A la pregunta: ¿cuál es el origen de todas las cosas?, responde Anaximandro, empleando por primera vez un claro argumento lógico que ninguno de los cuatro elementos (fuego, tierra, aire, agua) puede ser el origen de la totalidad del universo, puesto que si afirmamos que un solo elemento es la causa admitimos que la parte es la causa del todo, lo cual es obviamente contradictorio. No debe buscarse el origen de todas las cosas en ninguno de los elementos particulares que componen el mundo. El verdadero origen hay que encontrarlo en el apeiron, palabra que significa lo indefinido y lo informe. La introducción de esta noción nueva es de primera importancia y va a persistir en el curso de la filosofía occidental. Es posible que el origen histórico de la idea del apeiron deba encontrarse en aquella vieja noción hesiódica del caos. De todos modos, y cual sea su origen, es mucho más abstracta que la del caos mitológico. En efecto el apeiron incluye ya en potencia nociones tan básicas como las del infinito y de la posibilidad. Estas dos nociones son importantes en varios aspectos. La de infinitud contribuye a variar notablemente el puesto del hombre en el mundo. Ya no estamos ahora en aquél cómodo universo de Homero donde el mundo se reducía a una tierra plana y un cielo sostenido por hercúleas columnas. El universo se abre y el lugar del hombre dentro de su mundo es menos limitado. Al palacio cubierto de estrellas que imaginaba Homero viene ahora a substituirse la vastedad de los espacios infinitos. En cuanto a la noción de posibilidad –que implícitamente puede encontrarse en el apeiron de Anaximandro– su principal importancia viene de un hecho que puede hoy paracernos obvio, pero que en su momento fue un descubrimiento de primera importancia. Este descubrimiento equivale a decir que lo posible precede a lo ral o, si se quiere, que para que alguna cosa llegue a ser real tiene, primero, que ser posible.”

En realidad, lo que preocupa al filósofo es el movimiento. Si observamos el mundo que nos rodea, vemos que todo está en constante estado de cambio; si nos observamos a nosotros mismos no podemos dejar de percibir que cambiamos también constantemente. ¿Cómo explicar el cambio? Anaximandro sugiere que el cambio tan sólo es explicable si existe verdadera oposición.” [1]

Otra fuente de las aportaciones de Anaximandro es la siguiente:

“Anaximandro, filósofo jónico de la naturaleza, fue según la tradición discípulo y continuador de Tales de Mileto, de origen aristocrático y probablemente también partícipe de la vida pública de su ciudad. Según testimonios de primera hora descubrió el reloj solar (el gnomon y construyó un mapa de la Tierra y un modelo de la esfera de los cielos. Su obra (que según Temistio llamó Peri physeos) es quizá la primera obra en prosa escrita en Grecia (según H. Fränkel, rango que comparte con la Teología de Ferécides de Siro). El original lo conocieron todavía Platón y Aristóteles.

Fragmentos y testimonios

(…) La palabra fundamental de la filosofía de Anaximandro es apeiron, lo ilimitado. Éste es el origen (arché) de los entes, se donde proceden todos los cielos (uranos, como sede de los dioses) y todas las tierras (el kosmos, como orden articulado; A 9). Según Anaximandro, existen innumerables mundos, que nacen todos del apeiron y a él vuelven de nuevo. El fragmento filosófico central suena así (DK B 1): <<El nacimiento a las cosas existentes de aquello en lo que también convienen al perecer, según la necesidad; pues se pagan mutuo casatigo y retribución por su injusticia según el orden del tiempo>>…Anaximandro habla de <<cosas>> y se refiere a todos los seres, en cuanto reconoce en ellos el rasgo fundamental de lo perecedero. Entiende que esto último es lo opuesto a lo im-perecedero, el apeiron, que de acuerdo con B 2 no tiene <<edad>> y, con B 3 , es <<inmortal e incorruptible>>, esto es, muestra atributos que desde los tiempos de Homero pertenecen al ámbito de lo divino. Todo cuanto perece procede de lo incorruptible y vuelve a ello. Frente a las preguntas hechas hasta este momento por el <<de dónde>> (arché como principio, origen) se añade como nuevo el <<a dónde>>. Al ascenso y a la caída les da Anaximandro nombres provenientes del pensamiento jurídico: justicia (diké), castigo (tisis), injusticia (adikia). Pero estas denominaciones no se circunscriben al ámbito de lo humano, sino que siempre tienen también un carácter cósmico. Vida quiere decir siempre para toda forma de vida: limitación de la posibilidad de vida para otros seres; lo que vive se expande a costa de los demás. Ahí está la injusticia y exigencia, tras el nacimiento, de una justicia recíproca como castigo por la injusticia. Este equilibrio es obra del tiempo, que abarca el llegar a ser y el perecer.

A Anaximandro se le atribuye también una teoría del nacimiento de los mundos. Mundo (kosmos) significa en este lenguaje antiguo <<orden articulado>>…El universo es una esfera dividida estrictamente de un modo proporcional; en su centro flota la Tierra en forma de cilindro, en torno a ella gira, a una distancia de 9 radios terrestres, la esfera de las estrellas, a 2 veces 9 radios la esfera de la Luna y a 3 veces 9 radios la esfera del Sol, y cada esfera mide un radio terrestre. El fuego de los cielos circunda la Tierra en tres anillos concéntricos, recubiertos de bruma, que muestran orificios: la apertura del primer anillo es la Luna, la del segundo el Sol, los orificios del tercer anillo son las estrellas.

Nacer y perecer se atribuyen a dos principios: a los de la fuerza generativa, procedente de lo imperecedero, de lo húmedo y lo seco (A 27). Originariamente la superficie de la Tierra entera debió de ser húmeda; parte de la humedad se evaporó por fuerza de la acción solar mientras que parte de la misma quedó como mar. De forma análoga, como la Tierra a lo largo del año muestra distintas fases de calor o de frío, llega a desecarse totalmente hasta perecer. En cuanto al origen del hombre, Anaximandro puede ser considerado precursor de la idea de la aparición de las especies. Sostuvo, de acuerdo con antiguas tradiciones (A 10), que el hombre surgió de otras formas de vida, porque de otro modo no habría desarrollado su especie; mientras que los demás se procuran su propio sustento, el hombre necesita de grandes cuidados. Como todo procede de lo húmedo, el hombre procede del agua, de una especie de escualo, a decir verdad, porque de todos los habitantes del mar éste es manifiestamente el que más se le parece.” [2]

Bibliografía de referencia:

C.H. KAHN, Anaximander and the origins of Greek cosmology, Columbia University Press, Nueva York 1960 (Centrum Philadelphia, Filadelfia 1985; Hackett, Indianápolis, 1994)

M. HEIDEGGER, <<La sentencia de Anaximandro>>, en ID., Sendas perdidas, Losada, Buenos Aires 1960, p. 265-307.

J. BARNES, Los presocráticos, Cátedra, Madrid 2000, p. 29-59 (cap. 2: <<Anaximandro y la naturaleza>>).

Bertrand Russell, History of Western Philosophy (London: Routledge, 2004), p. 35-37, http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=108768760.

Encyclopedia Article Title: Anaximander. Encyclopedia Title: The Columbia Encyclopedia, Sixth Edition. Publisher: Columbia University Press. Place of Publication: New York. Publication Year: 2007. The Columbia Encyclopedia 6th ed., s.v. “Anaximander,” http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=112843654 (accessed June 6, 2009).

____________________

[1]Del libro: Xirau, Ramón. Introducción a la Historia de la Filosofía. UNAM, México 1980

[2] Del libro: Enciclopedia de obras de filosofía: Tomo 1 A-G, editada por FRANCO VOLPI, trad. por RAÚL GABÁS,  Herder, España 2005

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